Deadpool llega a Marvel Rivals y rompe el juego… literalmente


Si había un personaje capaz de romper todas las reglas de Marvel Rivals, ese tenía que ser Deadpool.

El Mercenario Bocazas está oficialmente en camino al hero shooter de Marvel, y fiel a su estilo, no solo entra disparando y bromeando: también destroza el propio diseño del juego.

Deadpool será un personaje flex, capaz de cambiar entre los roles de tanque, daño y soporte durante una misma partida. Sí, todo en uno. Y según el primer tráiler de gameplay, no solo cumple cada rol, sino que lo hace de forma peligrosamente efectiva. Tan efectiva que ya hay quien lo llama “rotísimo” antes incluso de ponerle las manos encima.

Pero lo más interesante de su kit no es solo su versatilidad, sino cómo NetEase trasladó su personalidad rompe-cuarta-pared directamente a sus habilidades. Deadpool no solo pelea contra los rivales, también contra el propio lenguaje del videojuego.

Durante las partidas, el personaje sube de nivel y obtiene mejoras según el rol que esté desempeñando, pero en lugar de un menú tradicional, estas mejoras se eligen abriendo un cómic de Marvel dentro del juego, que Deadpool hojea tranquilamente mientras decides qué buff activar. Porque claro… ¿por qué no?

Y eso no es todo. Algunas de sus habilidades literalmente invaden la pantalla del oponente. Una de ellas muestra un mini retrato estilo streamer de Deadpool que aparece para golpear al rival con un martillo, como si el HUD hubiera decidido rebelarse. No queda claro si se puede esquivar o si funciona como un efecto temporal, pero sí está claro que es tan molesto como gloriosamente fiel al personaje.

Entre movimientos erráticos, efectos visuales sacados de un cómic y constantes guiños al jugador, Deadpool se perfila como uno de los héroes más caóticos y difíciles de leer del roster. Aprender a jugar contra él —o incluso entender qué está pasando en pantalla— será parte del reto.

Deadpool no solo llega a Marvel Rivals para disparar, curar o tanquear. Llega para reírse del juego, del rival y del propio jugador, y eso lo convierte en una de las incorporaciones más creativas y descaradas que ha visto el género.

Porque al final, si alguien iba a romper la cuarta pared… tenía que ser él.