Los Bridgerton regresan y la Regencia vuelve a latir más fuerte que nunca


Muchos llegaron a la Regencia por un Duque. El inolvidable Simon Basset, interpretado por Regé-Jean Page, apareció en plena Navidad pandémica con guantes de boxeo, mirada intensa y una férrea resistencia a la paternidad que conquistó a medio planeta.

Los Bridgerton, producida por Shonda Rhimes, se convirtió en un fenómeno inmediato: una reinterpretación fresca, inclusiva y descaradamente adictiva de la saga literaria de Julia Quinn que arrasó en Netflix desde su estreno.

Sí, muchos llegaron por el Duque… pero cuando él se fue, la mayoría decidió quedarse. Y otros tantos se sumaron después a este universo en expansión que no ha dejado de crecer.

La segunda temporada consolidó el romance como arte mayor. Anthony Bridgerton (Jonathan Bailey), ya sin patillas y con el peso del deber sobre los hombros, protagonizó una historia que para muchos sigue siendo la mejor de la serie: intensa, apasionada y elegantemente construida. Luego vino La reina Carlota, un spin-off que sorprendió por su solidez, funcionando como una miniserie casi independiente, emotiva y redonda en fondo y forma.

Con la tercera entrega llegaron las expectativas de los lectores del libro de Colin Bridgerton (Luke Newton). Y aunque el protagonista masculino quedó algo desdibujado, Penelope Featherington —o mejor dicho, Lady Whistledown— se robó el espectáculo. Nicola Coughlan brilló con luz propia y demostró que Los Bridgerton saben reinventarse cuando más lo necesitan.

Ahora, el gran regreso está marcado en el calendario. Este 29 de enero, Netflix estrena la cuarta temporada de Los Bridgerton (la Parte 1), mientras que la Parte 2 llegará el 26 de febrero. Y todo apunta a que podría ser la más esperada —y celebrada— hasta ahora.

Los nuevos episodios adaptan Te doy mi corazón, el libro centrado en Benedict Bridgerton (Luke Thompson), el hermano artista. Hasta ahora, Benedict había sido un delicioso secundario: encantador, sarcástico, libre y con un aire bohemio que siempre prometía algo más. Esa promesa, por fin, se cumple. Su ascenso a protagonista lo convierte, para muchos, en el Bridgerton más deseado.

La propia Shonda Rhimes ya lo ha dicho sin rodeos: esta es su temporada favorita. Y si algo nos ha enseñado este universo es que, cuando las expectativas están altas, Los Bridgerton suelen responder con romance, drama y espectáculo en dosis exactas.

La Regencia está de vuelta. El baile comienza de nuevo. Y todo indica que el fenómeno de Netflix está a punto de vivir su consagración absoluta.