Lady Gaga volvió a apropiarse del escenario más visto del planeta, esta vez como invitada de lujo en el show de medio tiempo del Super Bowl 2026, y sorprendió al público con un inesperado giro latino: una versión en salsa de su tema Die With a Smile que la mostró cantando y bailando al ritmo caribeño frente a millones de espectadores.
La artista, que ya había encabezado el espectáculo del descanso en 2017, regresó ahora en un contexto muy distinto, integrándose a la narrativa latina de Bad Bunny y sumando su propio sello dramático y teatral a una puesta en escena pensada para celebrar la cultura de Puerto Rico y la fuerza de la comunidad latina.
El momento salsero de Gaga se desarrolló en uno de los pasajes más emotivos del espectáculo, cuando el escenario se transformó en una especie de casita caribeña y la producción recreó escenas cotidianas de la vida puertorriqueña, con bailarines que representaban campesinos, jugadores de dominó y boxeadores mientras sonaban los ritmos urbanos del anfitrión.
En medio de esa estampa, una boda ficticia proyectada en las pantallas del estadio sirvió de antesala a la entrada de la estrella pop, que apareció como invitada sorpresa para interpretar Die With a Smile en clave salsa, conectando el pop global con los sonidos tradicionales del Caribe.
Para esta aparición, Lady Gaga dejó de lado la estética futurista que suele acompañar sus shows y optó por una imagen más cálida y colorida, luciendo un vestido azul con tacones rojos que destacaban entre los tonos blancos y crema del escenario principal.
Acompañada por un grupo de bailarines, se sumó a una coreografía marcada por vueltas, pasos de pareja y movimientos de cadera propios de la salsa, en una fusión que mantuvo el dramatismo vocal de la canción pero apoyado en una base rítmica más rápida, latina y festiva, especialmente arreglada para la ocasión.
La elección de Die With a Smile en versión salsera no fue casual: el tema, conocido por su carácter emotivo y su colaboración original con Bruno Mars, se transformó en una suerte de declaración de amor al público latino, envuelta en percusiones, metales y patrones de piano que remiten a la tradición salsera.
En redes sociales comenzaron a circular rápidamente clips del momento, con usuarios destacando el rango vocal de Gaga, su capacidad para adaptarse al género y la química que logró con los bailarines mientras mantenía la intensidad interpretativa que la ha convertido en una de las figuras más versátiles del pop contemporáneo.
El gesto también funciona como un nuevo capítulo en la relación de Lady Gaga con el Super Bowl, un escenario que ya había marcado su carrera cuando encabezó el show de medio tiempo en 2017 con un montaje lleno de acrobacias, versiones de sus grandes éxitos y récord de audiencia televisiva. Ahora, su regreso en 2026, lejos de repetir fórmulas, se centró en mostrar otra faceta: una Gaga más cercana, dispuesta a abrazar ritmos latinos, compartir protagonismo con un artista como Bad Bunny y sumarse a un relato de diversidad cultural que convirtió al medio tiempo en una celebración del idioma español y del baile como lenguaje universal.
La respuesta del público y los comentarios posteriores apuntan a que este breve pero intenso segmento salsero se perfila como uno de los momentos más recordados del espectáculo, tanto por la sorpresa de ver a Gaga moverse entre claves, congas y trompetas, como por el simbolismo de una estrella global rindiendo homenaje a la música latina en el escaparate deportivo más importante de Estados Unidos.
Con esta aparición, Lady Gaga reafirma su reputación como artista camaleónica, capaz de saltar del pop al jazz y ahora a la salsa en un mismo recorrido, mientras el Super Bowl consolida la presencia latina en su escenario central y abre la puerta a futuras colaboraciones que sigan ampliando el mapa sonoro del medio tiempo.