La actriz australiana Ruby Rose formalizó ante la policía sus acusaciones de presunta agresión sexual contra la cantante estadounidense Katy Perry, por un hecho que asegura ocurrió hace casi dos décadas en un club nocturno de Melbourne, Australia.
Según detalló en redes sociales y luego ratificó en su reporte, el episodio habría tenido lugar cuando ella tenía veintitantos años y habría sido presenciado por más personas, algo que, de acuerdo con su versión, podría aportar pruebas al caso.
Las declaraciones de Ruby Rose surgieron inicialmente el 12 de abril, cuando utilizó la plataforma Threads para relatar que, mientras descansaba sobre el regazo de una amiga en una discoteca de Melbourne, Katy Perry se habría inclinado, apartado su ropa interior y frotado su zona íntima en su rostro, lo que la hizo reaccionar de forma abrupta y vomitar sobre la cantante. La actriz, conocida por su trabajo en series como Orange is the New Black y Batwoman, afirmó que durante años contó el episodio como una anécdota de fiesta porque no sabía cómo procesarlo, pero ahora decidió presentarlo como una agresión sexual y acudir a las autoridades.
Tras presentar los reportes policiales, Ruby Rose comunicó que dejará de pronunciarse en redes sociales sobre el tema mientras avance el proceso formal, y expresó que, a partir de este paso, siente que puede comenzar su proceso de sanación.
La actriz subrayó que su intención es que el caso sea investigado por los canales institucionales correspondientes y no seguir librándolo únicamente en el espacio digital, donde sus mensajes iniciales generaron una intensa conversación global sobre consentimiento, poder y abusos en la industria del entretenimiento.
Del lado de Katy Perry, su representante ha negado categóricamente las acusaciones, al señalar que Ruby Rose tendría un historial de hacer señalamientos graves en redes sociales contra distintas personas, los cuales habrían sido rechazados por los implicados. Mientras tanto, autoridades del estado de Victoria, en Australia, confirmaron que han abierto una investigación sobre un incidente ocurrido en un local del centro de Melbourne en 2010, sin ofrecer más detalles debido a que el caso se encuentra en curso.
Este nuevo capítulo añade presión mediática y legal a ambas figuras, que cuentan con grandes comunidades de seguidores alrededor del mundo, incluida Guatemala, donde la conversación en redes sobre el caso ha puesto en el centro temas como la importancia de denunciar, el impacto emocional de las agresiones sexuales y el respeto al debido proceso.
A medida que la investigación avance, se espera que las autoridades australianas determinen si existen elementos suficientes para presentar cargos formales, mientras la opinión pública permanece atenta al desenlace de una historia que combina fama, redes sociales y la búsqueda de justicia muchos años después de los hechos presuntamente ocurridos.