La Biblioteca del Congreso de Estados Unidos incorporó la banda sonora original del videojuego Doom al Registro Nacional de Grabaciones, junto a discos y canciones de artistas como Taylor Swift, Beyoncé y Weezer, en la lista de 2026 que reconoce grabaciones de importancia cultural, histórica o estética.
Esta selección convierte a la partitura compuesta por Bobby Prince para el Doom de 1993 en uno de los pocos ejemplos de música de videojuegos preservada oficialmente por su impacto en la cultura sonora contemporánea.
La inclusión del soundtrack se produce en una convocatoria en la que se recibieron miles de nominaciones y se eligieron veinticinco grabaciones que abarcan desde álbumes emblemáticos hasta sencillos y emisiones radiales, elevando el archivo a setecientas piezas preservadas.
Entre los debutantes destacados figuran el álbum 1989 de Taylor Swift y el sencillo Single Ladies de Beyoncé, que constituyen las primeras entradas de esas artistas en el registro nacional, según el anuncio oficial de la institución.
Expertos y medios interpretan la decisión como un reconocimiento del entrelazamiento entre la cultura de los videojuegos y la historia musical reciente, donde bandas sonoras influyentes han modelado experiencias culturales y estéticas más allá del ámbito lúdico.
Para la industria del gaming, la medida legitima la banda sonora de Doom no solo como acompañamiento de juego, sino como pieza con valor propio dentro del patrimonio sonoro estadounidense.
La presencia de Weezer, Beyoncé y Taylor Swift en la misma tanda de incorporaciones subraya la diversidad del registro, que este año incluye tanto clásicos rock de los noventa como éxitos pop de la última década, además de piezas de géneros y formatos diversos que la Biblioteca considera dignos de preservación.
Entre las selecciones también aparecen grabaciones históricas y transmisiones que documentan momentos culturales relevantes, lo que refuerza el objetivo institucional de archivar la memoria auditiva nacional.
La decisión abre además un debate sobre qué piezas merecen entrar al panteón sonoro y sobre la ampliación de criterios que ahora contemplan la música procedente de medios interactivos, lo que podría influir en futuras nominaciones de bandas sonoras de videojuegos y otros formatos híbridos.
La convocatoria para nuevas nominaciones permanece abierta y la Biblioteca continúa aceptando propuestas que reflejen la evolución de la escena sonora y sus múltiples contextos de producción y recepción.