El cielo nocturno se teñirá de rojo el próximo 3 de marzo, cuando ocurra un eclipse total de luna, conocido popularmente como luna de sangre. Este fenómeno se producirá cuando la Tierra se interponga entre el Sol y la Luna, proyectando su sombra sobre el satélite natural y dándole un característico tono rojizo debido a la refracción de la luz solar en la atmósfera terrestre. Será uno de los eventos astronómicos más destacados del primer semestre de 2026.
Según los pronósticos astronómicos, el eclipse será visible en gran parte de América, incluyendo Centroamérica y, de manera especial, en Guatemala. Las condiciones locales permitirán observar las distintas fases del evento durante la madrugada del lunes 3 de marzo, siempre y cuando el clima lo permita. El punto máximo del eclipse ocurrirá alrededor de las 3:12 de la madrugada, cuando la Luna adquiera su color rojo intenso y luzca más brillante en el firmamento.
Este tipo de eclipse ocurre cuando la Luna se encuentra en su fase llena y cruza completamente la sombra de la Tierra, lo que sucede solo unas pocas veces al año. Aunque no tiene efectos físicos sobre nuestro planeta, su belleza y simbolismo cultural lo convierten en un espectáculo muy esperado tanto por astrónomos como por aficionados a la observación del cielo. En Guatemala, diversos observatorios y asociaciones astronómicas han anunciado actividades y transmisiones en vivo para apreciar mejor el fenómeno.
Los expertos recomiendan buscar lugares alejados de la contaminación lumínica para disfrutar del evento en todo su esplendor. No se necesita ningún tipo de protección visual especial, ya que observar un eclipse lunar es completamente seguro a simple vista. Sin embargo, el uso de binoculares o telescopios pequeños puede permitir apreciar con mayor detalle los tonos y relieves de la superficie lunar durante el eclipse total.
El eclipse de luna de sangre del 3 de marzo será una oportunidad inigualable para conectar con el cielo nocturno y disfrutar de uno de los espectáculos naturales más fascinantes del año. Guatemala, gracias a su ubicación geográfica, será uno de los escenarios privilegiados para admirar este fenómeno que nos recuerda la belleza y precisión de los movimientos celestes.