Lionel Messi volvió a mostrarse en modo íntimo y reflexivo al confesar uno de los pocos arrepentimientos que arrastra en su vida, y esta vez no tiene nada que ver con un gol perdido o una final dolorosa, sino con los estudios.
En una reciente participación en el podcast Miro de Atrás, el capitán de la selección argentina y figura del Inter Miami reconoció que se arrepiente “un montón” de no haber aprendido inglés cuando era chico, a pesar de haber tenido tiempo y oportunidades para hacerlo.
El astro argentino explicó que, ya en la cima del fútbol mundial, se encontró en situaciones rodeado de personalidades increíbles con las que le hubiera gustado conversar de manera más directa, sin intermediarios ni barreras idiomáticas. En esos momentos, según contó, llegó a sentirse “medio ignorante” por no manejar el idioma más global del deporte y del entretenimiento, una sensación que hoy utiliza como lección para sus hijos al insistirles en la importancia de una buena educación y de estar preparados más allá del talento deportivo.
Messi también recordó que su camino profesional lo llevó muy joven a Barcelona, donde completó sus estudios básicos mientras su carrera se disparaba en la élite del fútbol europeo. Entre entrenamientos, partidos y concentraciones, el foco estuvo casi siempre puesto en la pelota, algo que él mismo reconoce hoy como una decisión que, aunque lo condujo a ganar todo a nivel deportivo, dejó vacíos en su formación académica, especialmente en el aprendizaje del inglés. Esa autocrítica contrasta con la imagen habitual del ídolo reservado, y conecta con una faceta más terrenal de un jugador que, aun habiéndolo ganado casi todo, se permite hablar de errores y oportunidades desaprovechadas.
El lamento del delantero llega en una etapa de madurez en la que combina su rol en la MLS con la continuidad en la selección argentina y una vida familiar consolidada en Estados Unidos, un contexto donde el inglés resulta clave para la vida cotidiana, los negocios y la proyección de su figura más allá del fútbol. Desde esa experiencia, Messi insiste en que el estudio abre puertas que el talento por sí solo no siempre puede cruzar, y que dominar idiomas permite aprovechar mejor los encuentros y vínculos que el deporte regala, algo que él siente que no pudo hacer al máximo en algunos momentos de su carrera.
Más que una simple anécdota, la confesión de Messi reaviva el debate sobre la formación integral de los deportistas de alto rendimiento y el peso que suele tener el éxito temprano en la renuncia a otros aspectos de la vida. Su mensaje, cargado de nostalgia y autocrítica, funciona como una especie de advertencia para las nuevas generaciones que sueñan con llegar a la élite: el camino a la cima no debería excluir la educación formal ni el aprendizaje de herramientas, como el inglés, que pueden marcar la diferencia cuando las luces del estadio se apagan.