Seis películas que ayudan a entender a Irán y su régimen: mujeres, censura y resistencia


Durante décadas, el cine se ha convertido en una ventana privilegiada para entender cómo funciona el régimen iraní y cómo lo sufren, en particular, las mujeres que viven bajo sus reglas de control moral, político y religioso.

Títulos recientes y clásicos permiten asomarse a la vida cotidiana bajo la República Islámica, a la violencia estructural y a los mecanismos de censura que pesan sobre cualquier gesto de libertad, desde quitarse el velo hasta sostener un libro prohibido. Esta selección de seis películas recorre distintos momentos, géneros y miradas, pero comparte un mismo hilo conductor: el cine como acto de resistencia frente al silencio impuesto por el poder.

La semilla de la higuera sagrada, del director Mohammad Rasoulof, es uno de los retratos más contundentes del Irán actual y de la represión desatada tras las protestas de Mujer, Vida, Libertad. La historia se centra en una familia de Teherán encabezada por un funcionario judicial cercano al régimen, mientras la madre y las hijas viven el miedo, la vigilancia y las consecuencias de la violencia estatal en las calles. Rodada de forma clandestina y con su realizador hoy exiliado, la cinta muestra hasta qué punto el terror penetra en la intimidad del hogar y convierte la lealtad al sistema en una amenaza directa para las mujeres de la casa.

Otra pieza clave es Taxi Teherán, de Jafar Panahi, un cineasta al que el propio Estado prohibió rodar y que respondió convirtiéndose en taxista para filmar, desde el interior de un automóvil, la vida de una ciudad sometida a restricciones y censura. A través de los pasajeros que suben y bajan del vehículo, la película expone debates sobre justicia, desigualdad, vigilancia y libertad de expresión, dejando ver cómo el régimen se infiltra en las conversaciones más cotidianas. El mero hecho de que Panahi filmara esta obra pese a la prohibición y a la amenaza de cárcel es, en sí mismo, una radiografía del alcance del control estatal sobre el arte en Irán.

Desde fuera de Irán, Persepolis, de Marjane Satrapi, ofrece una mirada autobiográfica que ayuda a entender el antes y el después de la Revolución Islámica, así como el impacto del nuevo régimen en la formación de una joven mujer. A través de la animación, la directora reconstruye su infancia y juventud marcadas por la guerra, el endurecimiento de las normas religiosas y la pérdida de libertades, con especial énfasis en las imposiciones sobre el cuerpo y la conducta femenina. Esa combinación de memoria personal y contexto histórico convierte a la película en una puerta de entrada accesible a la cultura iraní, sus contradicciones y la diáspora que genera la represión.

La lista se completa con títulos recientes centrados explícitamente en la lucha de las mujeres y en la censura, como The Witness y My Favourite Cake, así como con propuestas recomendadas por críticos y plataformas como Women Without Men, que aborda la vida femenina en un contexto de convulsión política.

En The Witness, una profesora jubilada se enfrenta al poder tras presenciar un feminicidio que las autoridades intentan silenciar, sintetizando el choque entre conciencia individual y un sistema que niega justicia a las mujeres.

My Favourite Cake, por su parte, cuenta la historia de una viuda septuagenaria que busca autonomía afectiva en un país donde incluso esa búsqueda se considera sospechosa, y sus directores fueron condenados a prisión por atreverse a rodarla. Juntas, estas seis películas componen un mapa esencial para entender cómo se cruzan cultura, feminismo y censura en el Irán contemporáneo, y cómo el cine se convierte en la voz que el régimen intenta acallar, pero aún no consigue.