Donaron 120 millones de dólares a una universidad luego de que salvaran a su perrito


La historia de Ángel, un perro tratado por linfoma en la Universidad de California en Davis, se ha convertido en uno de los mayores gestos de gratitud hacia la medicina veterinaria en el mundo. Sus dueños, los filántropos Joan y Sanford Weill, decidieron donar 120 millones de dólares a la institución que atendió a su mascota en 2018, transformando una experiencia personal dolorosa en una inversión histórica para la ciencia y el cuidado animal. La universidad confirmó que se trata de la mayor donación jamás realizada a la medicina veterinaria a nivel global, un hito que coloca a esta escuela en el centro de la innovación médica para animales y humanos por igual.

El vínculo entre la pareja y la universidad comenzó cuando Ángel fue diagnosticado con linfoma y recibió tratamiento especializado en el hospital veterinario de UC Davis, reconocido por su nivel de investigación y atención clínica. Según la institución, la dedicación del equipo médico y el impacto que tuvo en la familia motivaron a los Weill a involucrarse más con la escuela, apoyando primero ensayos clínicos y, con el tiempo, promoviendo fondos para investigación traslacional. Esta relación de varios años desembocó en la decisión de realizar un aporte sin precedentes, concebido como una forma de devolver lo recibido y asegurar que otros animales puedan acceder a terapias avanzadas.

El destino del dinero refleja la ambición de transformar la forma en que se entienden y se tratan las enfermedades que afectan tanto a mascotas como a personas. De acuerdo con UC Davis, una parte significativa de los 120 millones se destinará a la construcción de un nuevo hospital docente para pequeños animales, mientras que el resto financiará investigación básica y clínica en áreas como cáncer, enfermedades neurológicas y cardiovasculares. La universidad señala que la medicina veterinaria es clave para la llamada medicina traslacional, que busca aprovechar los hallazgos en animales para acelerar tratamientos en humanos, creando un puente entre especies que puede salvar vidas en ambos sentidos.

Como reconocimiento a este gesto, la institución rebautizó su escuela de medicina veterinaria con el nombre de Facultad de Medicina Veterinaria Joan y Sanford I. Weill, un cambio simbólico que marca el inicio de una nueva etapa de expansión académica e infraestructura. Para UC Davis, el regalo no solo supone más recursos, sino también la posibilidad de atraer a más especialistas, ampliar programas de formación y consolidarse como referencia mundial en investigación veterinaria. En un contexto en el que las inversiones millonarias suelen asociarse a otros sectores, este caso evidencia cómo el afecto por una mascota puede reorientar grandes fortunas hacia causas científicas de alto impacto.

La historia de Ángel y la familia Weill se ha convertido en un ejemplo de cómo una experiencia íntima puede derivar en beneficios colectivos de largo alcance. Lo que comenzó con el miedo ante el diagnóstico de un perro terminó siendo un impulso decisivo para mejorar la atención de miles de animales y contribuir al desarrollo de nuevos tratamientos. En un mundo donde las noticias suelen centrarse en conflictos y problemas, este episodio recuerda el poder de la gratitud y del amor por los animales como motores de cambio real, capaces de alterar para siempre el rumbo de una disciplina médica.

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