Pensar en cómo hacer más feliz a un perro suele llevarnos a juguetes nuevos, premios especiales o paseos más largos, pero varios estudios recientes apuntan a algo mucho más simple y poderoso: dedicarle unos minutos de atención plena y contacto directo cada día, sin distracciones, puede mejorar de forma notable su bienestar emocional y reducir su estrés.
Investigaciones con dueños y sus mascotas han observado que breves sesiones de interacción tranquila, donde la persona se concentra solo en el perro, aumentan la conexión, generan más relajación y se asocian a lo que los propios participantes describen como perros más contentos y comprometidos con su entorno, incluso después de terminar la actividad semanal.
Este “truco” tiene una condición clave: estar realmente presente. No se trata solo de acariciar al perro mientras se revisa el celular o se mira la televisión, sino de reservar entre diez y quince minutos para mirarlo, tocarlo con calma, hablarle con voz cálida y jugar de forma suave, sin interrupciones.
Un trabajo reciente sobre interacciones humano‑perro detectó que, tras sesiones cortas de juego y caricias, las personas reportaron menos estrés, mientras que los perros mostraron signos fisiológicos de menor tensión, como niveles reducidos de cortisol una semana después de las sesiones de juego. Esa misma dinámica de alivio emocional que sentimos los humanos parece reflejarse en ellos, reforzando el vínculo y dándoles una sensación de seguridad.
@bobtheretrieverandco Watch Bob running in slow motion through the open fields, pure joy and freedom! 🌾✨ There’s nothing like a Golden Retriever embracing life at full speed. Share this moment with Bob and feel the happiness he brings! 🐾 #BobTheRetriever #GoldenRetriever #DogInTheField #SlowMotionPup #RunningFree #DogJoy #HappyDog #GoldenMoments #PuppyPlaytime #DogInNature #SundayVibes #DogsOfInstagram #Petstagram #InstaPuppy #FieldDayWithBob #DogLife #GoldenRetrieverLove #PuppyRun #OutdoorDog #LifeWithPets #AdventurePup #GoldenRetrieverLovers #PuppySmile #SunshineAndPaws #NatureLover #PetVideos #PuppyHappiness #BobTheExplorer #InstaDog #DogFun #PetParentLife #HappyGolden #FeelGoodVideo ♬ Coldplay – Paradise – audiobear
La ciencia sugiere que el efecto no se limita a un buen rato pasajero, sino que tiene un impacto más profundo a nivel hormonal. En estudios sobre contacto físico y convivencia con perros se ha visto que las interacciones afectuosas pueden elevar la oxitocina, conocida como la hormona del apego, y contribuir a disminuir sustancias asociadas al estrés.
Este circuito se refuerza con la mirada: investigaciones japonesas han descrito un “bucle de oxitocina” cuando perro y humano sostienen un contacto visual suave mientras se acarician, algo que podría explicar por qué muchos perros parecen más relajados y satisfechos después de estos momentos de atención exclusiva.
Además de ese núcleo de tiempo de calidad, los especialistas recomiendan aprovecharlo para introducir pequeñas actividades que estimulen la mente del perro, como enseñarle un truco sencillo o proponerle juegos de olfato. Adiestradores y etólogos señalan que incluso diez minutos de desafío mental diario, por ejemplo, buscar premios escondidos o resolver un juguete interactivo, pueden reducir conductas destructivas y hacer que el animal se vea más tranquilo y confiado. No hace falta un equipo sofisticado: esconder croquetas en diferentes rincones de la casa o en una alfombra especial de olfato convierte un rato de convivencia en un ejercicio completo de enriquecimiento.
Otro aspecto que potencia el efecto de este truco es la rutina. Mantener horarios relativamente previsibles para esas sesiones de mimos, juegos tranquilos y paseos ayuda al perro a anticipar momentos placenteros, lo que aumenta su sensación de control y estabilidad. Guías recientes sobre bienestar canino destacan que los perros se sienten más seguros cuando saben qué esperar de su día: un esquema básico de desayuno, paseo, descanso y tiempo de interacción afectuosa, repetido de manera constante, les permite relajarse y confiar más en su entorno. De ese modo, esos pocos minutos diarios de presencia total no solo lo hacen feliz en el momento, sino que se convierten en un ancla emocional para todo su día.
En síntesis, los expertos coinciden en que la clave no está tanto en cuánto dinero se gasta en accesorios, sino en la calidad de la atención que se les brinda. Reservar un pequeño espacio cada día para dejar a un lado las pantallas, centrarse en el perro, acariciarlo con calma, jugar a su ritmo y permitirle usar su olfato y su mente es un gesto sencillo, pero respaldado por la ciencia, capaz de marcar la diferencia entre un perro simplemente cuidado y un perro genuinamente más feliz.
The post El sencillo truco que, según la ciencia, puede hacer mucho más feliz a tu perro appeared first on Globo 989.