La técnica ideal para el cepillado nocturno combina suavidad, buena postura del cepillo y el tiempo suficiente para limpiar sin desgastar el esmalte. A continuación, se describe una forma práctica y segura de hacerlo.
Lo primero es elegir las herramientas adecuadas: los odontólogos recomiendan un cepillo de cerdas suaves, cabeza pequeña y un dentífrico con flúor, ya que este tipo de cepillo limpia la placa sin rayar el esmalte ni lastimar las encías, algo clave justo antes de dormir. También es importante respetar el tiempo: alrededor de dos minutos de cepillado nocturno, ni menos, para no dejar placa, ni mucho más, para no irritar los tejidos.
Para la mayoría de adultos, una adaptación de la técnica de Bass suele considerarse una de las más seguras y eficaces: se coloca el cepillo formando un ángulo de unos 45 grados con la unión entre el diente y la encía, de modo que la mitad de las cerdas apoye en la encía y la otra mitad en el diente, y se realizan pequeños movimientos vibratorios o cortos sin desplazar el cepillo bruscamente. Tras unas repeticiones, se completa con un suave barrido desde la encía hacia el borde del diente, lo que ayuda a arrastrar la placa sin frotar de forma agresiva.
La presión es un punto crítico para no dañar el esmalte: no hace falta apretar, basta con apoyar el cepillo y dejar que las cerdas hagan el trabajo, ya que ejercer fuerza excesiva está relacionado con desgaste del esmalte y retracción de encías. Algunos especialistas señalan que los cepillos eléctricos con sensores de presión pueden ser útiles en personas que tienden a cepillar con demasiada fuerza, porque avisan cuando se está excediendo.
En la rutina nocturna también conviene cuidar el momento: si la última comida o bebida fue ácida, como cítricos o refrescos, se aconseja esperar un tiempo antes de cepillarse, ya que el esmalte queda momentáneamente más blando y el cepillado inmediato podría favorecer el desgaste. En cambio, si la cena fue rica en azúcares o harinas, es preferible no retrasar demasiado el cepillado para limitar el tiempo de exposición de los dientes a estos componentes.
Por último, para completar un cepillado nocturno respetuoso con el esmalte, se recomienda limpiar también los espacios interdentales con hilo, cepillos interproximales o irrigador, y enjuagar con agua o un colutorio sin alcohol si el profesional lo ha indicado, de forma que se reduzca al mínimo la placa activa durante la noche sin necesidad de frotar en exceso la superficie dental. Esta combinación de buena técnica, poco esfuerzo y constancia suele ser suficiente para proteger la sonrisa a largo plazo sin castigar el esmalte en cada cepillado nocturno.
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