El clásico del futbol guatemalteco volvió a encender la capital en el estadio Cementos Progreso, donde Comunicaciones derrotó 1-0 a Municipal en el Clásico 336 del balompié nacional por la novena jornada del Torneo Clausura 2026. El duelo, marcado por la tensión en la tabla y por la histórica rivalidad entre cremas y rojos, terminó inclinándose a favor del equipo albo gracias a un solitario tanto de Wilson Pineda, que desató la euforia en las gradas y agregó un capítulo de alto impacto deportivo a la temporada.
Desde el inicio del compromiso, el ambiente en la zona 6 capitalina reflejó la magnitud del choque entre los dos clubes más ganadores del país, con un Cementos Progreso repleto y mayor presencia de aficionados albos, que con banderas y cánticos acompañaron a su equipo desde el calentamiento. Municipal llegó como líder del Clausura 2026 y referencia de la tabla acumulada, obligado a ratificar su condición ante un rival herido por resultados irregulares recientes, mientras que Comunicaciones afrontaba el juego con la necesidad de alejarse de la parte baja y dar un golpe de autoridad ante su eterno adversario.
En lo estrictamente futbolístico, el primer tiempo tuvo un claro dominador: Comunicaciones se adueñó del balón, presionó alto y llevó el peso del partido durante los primeros minutos, generando las oportunidades más claras sobre la portería custodiada por Kenderson Navarro. El colombiano Omar Duarte avisó temprano con un remate que exigió la intervención del guardameta rojo, mientras Dairon Reyes, Ernesto Monreal y Janpol Morales se sumaron a la producción ofensiva crema con disparos de media distancia y juego aéreo que mantuvo en constante alerta a la zaga de Municipal.
Pese a algún intento aislado de los rojos, el premio para el cuadro albo llegó al minuto 32, en una acción a balón detenido que terminó marcando la historia del partido. Un tiro de esquina cobrado desde la izquierda encontró el cabezazo de Omar Duarte en el área, la pelota quedó suelta y Wilson Pineda apareció atento dentro del área para definir y celebrar el 1-0 ante el estallido de las tribunas cremas, que vieron cómo su equipo se adelantaba en el marcador en el momento anímico más alto del juego. Ese gol, además de darle la ventaja a Comunicaciones, se convertiría después en el tanto que selló una victoria de enorme valor en el contexto del torneo.
Tras el descanso, el libreto del encuentro se modificó de forma progresiva, con un Municipal obligado a adelantar líneas y a asumir mayores riesgos en busca del empate. Los visitantes ajustaron su planteamiento y comenzaron a ganar metros en campo rival, lo que convirtió el trámite en un duelo de ida y vuelta, con espacios para la contra de Comunicaciones pero también con aproximaciones constantes de los rojos, que se negaban a salir del Cementos Progreso con las manos vacías.
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Las ocasiones más peligrosas del complemento llegaron del lado escarlata, que encontró en Rudy Muñoz y José Martínez a sus piezas más incisivas en ataque. Muñoz tuvo una opción clara alrededor del minuto 68, en una jugada dentro del área que no logró definir con precisión, mientras que la acción más dramática se produjo cerca del minuto 80, cuando Martínez quedó mano a mano frente al portero Fredy Pérez, quien respondió con una atajada determinante que sostuvo la ventaja crema y ahogó el grito de gol de la afición visitante. Esa intervención del guardameta albo se convirtió en una de las imágenes clave de la noche, casi al mismo nivel que la anotación de Pineda.
Con el reloj en contra, Municipal intentó cargar el área con centros y pelotas largas, pero se encontró con una defensa crema ordenada que supo administrar la mínima ventaja. Comunicaciones, por su parte, optó por manejar la posesión en los minutos finales, ralentizar el ritmo y cortar los intentos de reacción roja con una combinación de experiencia y solvencia táctica, asegurando que el marcador no se moviera hasta el pitazo final.
Más allá del resultado, el Clásico 336 deja varias lecturas deportivas para el Clausura 2026. Para Comunicaciones, la victoria representa un alivio en su lucha por alejarse del descenso en la tabla acumulada y, al mismo tiempo, un salto significativo en la clasificación del torneo, donde se instala en los primeros lugares y toma el subliderato con 16 puntos, reafirmando su intención de pelear por la fase final. Para Municipal, la derrota supone un golpe anímico, ya que ve recortada su ventaja en la cima y pierde un duelo directo ante su máximo rival, en un momento clave del campeonato en el que los márgenes de error se reducen.
El contexto previo también subraya el peso de este clásico, tomando en cuenta que el último enfrentamiento entre ambos en el Cementos Progreso había terminado con un empate sin goles y con críticas al nivel de juego de los dos equipos. En contraste, el duelo de anoche ofreció intensidad, alternativas y un marcador ajustado que mantuvo la intriga hasta el final, con una afición que respondió en masa y un escenario que volvió a demostrar por qué este partido sigue siendo el más esperado del futbol guatemalteco.
Con el silbatazo conclusivo y el 1-0 definitivo, Comunicaciones no solo se quedó con los tres puntos, sino también con el orgullo de haber ganado una edición especial del Clásico Nacional ante un Municipal que llegaba como líder. La noche en el Cementos Progreso terminó pintada de blanco, con los jugadores albos celebrando junto a su afición una victoria que puede marcar un antes y un después en su campaña, mientras los rojos se marcharon con la tarea pendiente de recomponer el rumbo y preparar la revancha en el próximo capítulo de esta rivalidad histórica.