Nace el primer bebé de útero trasplantado en Reino unido: así fue el procedimiento


Reino Unido acaba de marcar un nuevo capítulo en la medicina reproductiva con el nacimiento de Hugo, el primer bebé del país gestado en un útero trasplantado de una donante fallecida, un hito que abre una esperanza real para miles de mujeres que nacieron sin matriz o la perdieron por enfermedad.

La madre, Grace Bell, fue diagnosticada en la adolescencia con el síndrome de Mayer-Rokitansky-Küster-Hauser, una condición poco frecuente en la que las mujeres nacen sin un útero funcional, por lo que durante años vivió con la certeza de que nunca podría llevar un embarazo en su propio cuerpo.

El punto de inflexión llegó en junio de 2024, cuando Grace fue seleccionada para participar en un programa de trasplantes de útero impulsado por el equipo combinado del Oxford UniversityHospitals y el Imperial College Healthcare en Londres, con el apoyo de la organización benéfica Womb Transplant UK, que financia este tipo de intervenciones pioneras. La cirugía de trasplante se realizó en el Hospital Churchill de Oxford y se prolongó durante unas siete a diez horas, en las que un equipo multidisciplinario de cirujanas y cirujanos extrajo el útero de una donante fallecida y lo conectó cuidadosamente a los vasos sanguíneos y estructuras pélvicas de Grace, garantizando un flujo adecuado de sangre y estabilidad anatómica.

Al igual que otros trasplantes de órganos, el procedimiento no termina en el quirófano: una vez colocado el útero, Grace inició un régimen estricto de fármacos inmunosupresores para evitar el rechazo del órgano, con controles frecuentes para vigilar signos de inflamación, trombosis o complicaciones infecciosas. Paralelamente, el equipo ya había trabajado con la pareja en la creación de embriones mediante fecundación in vitro, que se realizaron en la clínica Lister Fertility en Londres, de modo que, cuando el útero trasplantado se mostró estable y con ciclo menstrual activo, los especialistas pudieron programar la transferencia embrionaria en el momento más seguro. Esta combinación de cirugía de alta complejidad, manejo farmacológico prolongado y reproducción asistida convirtió el caso en una verdadera carrera de resistencia médica y emocional.

Meses después de la intervención, y tras confirmar que el órgano funcionaba correctamente, se llevó a cabo la transferencia de un embrión a la nueva cavidad uterina de Grace, dando inicio a un embarazo que fue seguido como de altísimo riesgo. Durante la gestación, la paciente fue controlada de forma estrecha en el Churchill Hospital de Oxford y en el Queen Charlotte’s and Chelsea Hospital de Londres, con ecografías frecuentes, análisis para vigilar el efecto de los inmunosupresores y evaluaciones obstétricas para anticipar cualquier complicación en el desarrollo del bebé o en la salud de la madre. Gracias a este seguimiento intensivo, el equipo pudo ajustar medicaciones y tiempos para equilibrar dos objetivos delicados: proteger el embarazo y minimizar el impacto a largo plazo de los fármacos sobre el organismo de Grace.

El resultado de todo este proceso se materializó en diciembre de 2025, cuando Hugo nació por cesárea en el Queen Charlotte’s and Chelsea Hospital de Londres, con un peso cercano a los 3,1 kilos, sano y sin complicaciones significativas, convirtiéndose en el primer bebé del Reino Unido concebido y gestado en un útero de donante fallecida. Los especialistas explican que, en este tipo de casos, el parto por cesárea suele ser la vía recomendada para reducir riesgos sobre el órgano trasplantado y poder planificar el momento del nacimiento con el equipo completo en alerta. Tras el alumbramiento, el plan médico contempla, en muchos casos, retirar el útero una vez cumplido el proyecto reproductivo de la paciente, para que la mujer pueda suspender los inmunosupresores y disminuir el riesgo de infecciones y ciertos tipos de cáncer a lo largo de su vida.

Más allá de la historia de Grace y Hugo, este nacimiento se inserta en un ensayo clínico que incluye hasta quince trasplantes de útero en Reino Unido, cinco de donantes vivas y diez de donantes fallecidas, con el objetivo de evaluar la seguridad, efectividad y viabilidad ética de esta alternativa frente a opciones como la gestación subrogada. Los equipos médicos estiman que solo en Reino Unido hay unas quince mil mujeres en edad fértil sin útero funcional, y subrayan que, aunque se trata aún de una opción compleja, costosa y limitada a pocos centros, cada nuevo nacimiento exitoso demuestra que la maternidad gestada en un útero trasplantado deja de ser una excepción para convertirse en una posibilidad real para mujeres que, hasta hace poco, estaban excluidas de esa experiencia.