A pesar de los severos diagnósticos ambientales que señalan a la cuenca del río Las Vacas como un cuerpo de agua perdido debido a la intensa acumulación de desechos orgánicos e industriales, el Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales sostiene que la regeneración del ecosistema aún es posible.
Según la cartera ambiental, la propia resiliencia natural de la cuenca permitiría su paulatina restauración si se frenan de manera definitiva las descargas contaminantes.
Especialistas destacan que los ríos poseen una capacidad intrínseca de autodepuración; sin embargo, esta se ve rebasada cuando la corriente recibe de forma ininterrumpida las aguas residuales de la metrópoli.
Por ello, la recuperación del afluente no dependerá únicamente de la naturaleza, sino de detener el flujo de contaminantes desde la fuente.
La solución integral a este problema histórico pasa por la ejecución prioritaria de proyectos de saneamiento básico y la construcción de plantas de tratamiento de aguas servidas en puntos estratégicos del área metropolitana.
Las autoridades enfatizan que, si bien se trata de un proceso paulatino y de largo aliento, el rescate del río Las Vacas es viablemente técnico si se concretan las inversiones en infraestructura hídrica.