Arévalo vincula el 20 de Octubre con el clamor de justicia por Foppa

Escrito el 21/10/2026

En un pronunciamiento oficial, el mandatario vinculó el legado democrático de la Revolución de 1944 con la exigencia de verdad y justicia ante los recientes hechos de violencia que enlutan al país.

​La conmemoración de la Revolución del 20 de Octubre de 1944 se vivió este año bajo un ambiente de duelo nacional. En un mensaje oficial dirigido al pueblo guatemalteco, el presidente de la República, Bernardo Arévalo, evocó los ideales libertarios de la gesta cívico-militar y condenó con firmeza el asesinato del abogado y exfuncionario Juan Francisco Solórzano Foppa, así como del judoka nacional Gustavo Adolfo Aguilar Gamarro.

​El mandatario remarcó que la fecha, habitualmente dedicada a ensalzar los logros democráticos del país, se encuentra marcada por el dolor y la indignación.

​Un aniversario marcado por el duelo

​«Esa memoria es hoy particularmente dolorosa. Este 20 de octubre lo conmemoramos en duelo por el asesinato infame de Juan Francisco Solórzano Foppa, quien dedicó su vida pública a la lucha contra la corrupción y la impunidad, y de Gustavo Adolfo Aguilar Gamarro, deportista de la Federación de Judo», expresó el jefe de Estado al solidarizarse con las familias de las víctimas.

​Arévalo subrayó que estos acontecimientos recuerdan con dureza que «la democracia y la paz no pueden darse por sentado». Según explicó, corresponde a cada generación proteger, robustecer y, de ser necesario, reconquistar las libertades ciudadanas cuando estas se ven amenazadas.

​Justicia con pruebas y sin oportunismos

​Frente a la gravedad del crimen, el presidente hizo un llamado directo a la cohesión del país y a la rigurosidad en las investigaciones:

  • ​Unidad ciudadana: Para acompañar a las familias y sectores en duelo.
  • ​Firmeza procesal: Exigió que la verdad y la justicia se determinen sobre la base de pruebas sólidas, «sin importar dónde conduzca».
  • ​Responsabilidad ética: Instó a evitar que el luto se instrumentalice con fines ajenos. «No permitamos que nadie lucre o se aproveche con la muerte», enfatizó.

​«El miedo nunca debe tener la última palabra»

​Al tender un puente histórico con el levantamiento popular de 1944 frente a la dictadura militar, Arévalo sostuvo que la sociedad guatemalteca asume una responsabilidad ineludible ante quienes pretenden instaurar de nuevo la opresión y el silencio: «Hoy, frente a quienes pretenden imponer nuevamente el silencio y la impunidad, tenemos una responsabilidad histórica: no ceder, no retroceder».

​«Guatemala ya aprendió que la violencia puede costar vidas, pero el miedo nunca debe tener la última palabra. Y esta vez, tampoco la tendrá», sentenció el gobernante, reafirmando el compromiso de continuar construyendo el legado institucional heredado de octubre de 1944.