El proyecto normativo gira estrictamente en torno a establecer un esquema de estabilización que logre frenar el impacto del encarecimiento en la canasta básica y en las distintas modalidades del transporte público a nivel nacional.
Con un total de 14 artículos, la propuesta legislativa plantea anclar formalmente el costo del galón de diésel y de la gasolina regular en Q39, situando a la variante superior exactamente en la cifra de Q41.
La principal innovación de este texto radica en ampliar la compensación económica hacia las gasolinas, un beneficio que en planes previos presentados por el Ejecutivo se encontraba limitado de forma exclusiva para el diésel.
La estrategia presupuestaria detrás del subsidio
Para hacer totalmente viable este mecanismo, la iniciativa instruye una readecuación que conformará un fondo de Q2 mil 500 millones, destinado a cubrir la diferencia a los importadores cuando rebasen el umbral establecido.
Dicho respaldo financiero se mantendría vigente hasta concluir el mes de diciembre o hasta agotar los recursos, operando mediante una reducción de Q507 millones en el presupuesto general de egresos vigente.
Los ajustes contemplan recortes específicos en carteras clave como Gobernación y Economía, además de reasignaciones desde las Obligaciones del Estado y fondos de la Superintendencia de Telecomunicaciones.