El proceso de selección para nombrar a los candidatos a Contralor General de Cuentas en 2026 ha mostrado una dinámica significativamente más técnica, pública y profesional que en años anteriores, según detalló Carmen Aída Ibarra, integrante del Movimiento Pro-Justicia.
En comparación con elecciones pasadas, la comisión postuladora ha conducido las sesiones de forma tranquila y sin los enfrentamientos gremiales que caracterizaron etapas previas.
No obstante, el proceso enfrenta un dilema ético y de idoneidad en su fase decisiva. La aplicación de la tabla de gradación finalizó recientemente, dejando al descubierto que varios de los aspirantes con las puntuaciones más altas son también los profesionales que acumulan objeciones o tachas ciudadanas graves. De acuerdo con Ibarra, la comisión rechazó en días recientes la mayoría de los descargos presentados por los postulantes señalados, lo que confirma que las objeciones mantienen su validez para la mayoría de los comisionados.
A pesar de los cuestionamientos vigentes, estos candidatos continúan posicionados en los primeros lugares de la evaluación debido a trayectorias laborales infladas o a la falta de postulaciones de profesionales de alto perfil, quienes evitan participar por el desgaste y la politización del sistema. La comisión deberá resolver este contraste entre la puntuación técnica y la idoneidad moral durante las deliberaciones finales en el pleno.
La recta final del cronograma prevé la revisión de calificaciones mediante un control cruzado, la oficialización de los punteos y las entrevistas a los 15 mejor evaluados. El domingo se tiene programada la votación para integrar la nómina de seis candidatos que será enviada al Congreso de la República, en medio de la expectativa por el trámite de tres acciones de amparo presentadas en contra del proceso.