Ni Real Madrid ni Barcelona comenzaron su temporada confiando demasiado en el balón parado, pero han maquillado sus registros en los últimos partidos, desbloqueando un arma que podría serles útil en el Clásico del próximo domingo (21.00 horas CEST).
El Barcelona ha conseguido a través del balón parado 9 de los 50 goles que acumula en los primeros 12 encuentros del curso; el Madrid, 8 de los 33. Porcentualmente, el aporte del balón parado es mayor en los registros anotadores del equipo blanco (24 %) que del culé (18 %).
De los nueve goles derivados de jugadas a balón parado del Barcelona, cuatro han sido de penalti; dos, a través de una falta; y tres, tras un córner. Cuatro de los nueve tantos han sido anotados en los últimos cuatro partidos; de los anteriores cinco, cuatro fueron de penalti (el restante, una falta directa de Lamine Yamal ante el Feyenoord).
Esto indica que el equipo azulgrana ha ido construyendo los automatismos del balón parado a lo largo de la temporada, hasta llegar a un momento en el que se ha convertido en un arma significativa. Los de Hansi Flick no la pudieron explotar ante el PSG este martes en su única derrota del curso, pero sí ante el Betis, el Galatasaray y el Getafe.
«También es importante que tengamos esa fortaleza. Estoy contento de que hayamos marcado. El segundo gol fue muy importante antes del descanso. Trabajamos en ello. Heiko Westermann y Dela están haciendo un gran trabajo en este aspecto», explicó Flick después del encuentro contra el Betis (2-5), en el que el segundo tanto fue obra de Rodri, de cabeza, a la salida de un córner.
No obstante, casi al mismo tiempo, al Barcelona le ha surgido el problema de los goles encajados a balón parado. La falta de contundencia en los duelos aéreos en los últimos encuentros ha llevado a los de Flick a recibir tantos en contra de esta manera ante el Betis y el PSG, ambos tras saques de esquina. El Galatasaray también vio puerta en un córner, pero el tanto fue anulado.
En el caso del Real Madrid, de sus ocho tantos a balón parado, dos son de penalti; tres llegaron a raíz de una falta; y tres derivaron de un córner. Las dos penas máximas las convirtió Mbappé ante Rayo Vallecano y Sevilla.
En el caso de las faltas, una fue el primer tanto del curso, ante el Espanyol, obra de Bellingham después de un balón de Arda Güler; otra, un gol en propia meta del guardameta del Elche, tras un disparo directo a portería del turco; y la última, un centro de Bernardo Silva para Rüdiger en el derbi.
El gran día a balón parado del equipo de Jose Mourinho fue el de la visita a la Roma, en la que los tres tantos de la remontada, cuando el equipo perdía 3-1, llegaron de esta manera. Primero fue Espí, recogiendo un rechace de un cabezazo de Endrick. Después fue el mismo Endrick, cuyo remate en esta ocasión fue dentro. Y cerró la remontada Antonio Rüdiger, por abajo, empujando un centro de Güler desde la esquina derecha. El turco puso los tres centros al área.
«Después del 3-1, claro que no pensaba que el partido se había acabado para nosotros, porque siempre luchamos. Teníamos problemas, pero hemos creído hasta el final. Hemos marcado tres goles a balón parado, así que gran trabajo de todo el ‘staff’, y los jugadores siempre han creído», apuntó Courtois entonces, sobre la estrategia de su equipo.
Herramientas en las que trabajarán los cuerpos técnicos de Flick y Mourinho para tener recursos extra en la pelea por los tres puntos en el Camp Nou.