Con las emociones a flor de piel y las estrategias afinándose al máximo, el Mundial 2026 se alista para disputar su cuarta jornada este domingo. Más allá de las batallas tácticas en el medio campo, los focos de atención se centran en el área rival, donde la lucha por la Bota de Oro empieza a ponerse al rojo vivo tras un arranque electrizante.
Balogun lidera el frente norteamericano
El delantero de la selección de Estados Unidos, Folarin Balogun, se ha convertido en la gran sensación de las primeras de cambio. Con 2 anotaciones en su cuenta personal, el atacante del combinado de las barras y las estrellas es el único jugador que ha logrado romper la paridad en la cima, liderando en solitario la tabla de artilleros del campeonato.
Su efectividad en el área ha sido oxígeno puro para el esquema de la escuadra norteamericana, que busca aprovechar su condición de local para consolidarse como un contendiente de peso en el certamen.
Un pelotón de estrellas al acecho
Detrás del liderato de Balogun, la presión es máxima. Un grupo de nueve futbolistas de distintas latitudes ya sabe lo que es celebrar en este Mundial y se mantiene a un solo gol de distancia.
Entre los jugadores que marchan con 1 gol destaca una interesante mezcla de jerarquía individual y revelaciones internacionales:
El factor desequilibrante: Vinícius Jr. ya estrenó su cuenta goleadora con Brasil, demostrando que carga con el peso ofensivo de la ‘Canarinha’ y que su velocidad sigue siendo una pesadilla para las defensas rivales.
La fuerza de los anfitriones: Además de Balogun, Norteamérica saca la cara con el canadiense C. Larin, el mediocampista estadounidense G. Reyna y el atacante J. Quiñones, quien ya se estrenó con las redes para la selección de México.
La cuota europea y asiática: El dinamismo del surcoreano Hyun-Gyu, la pegada del escocés J. McGinn, la presencia del bosnio J. Lukic y el orden de L. Krejčí (República Checa) confirman que el peligro en este torneo llega desde cualquier rincón del planeta.
La sorpresa africana: El delantero I. Saibari mantiene el gran momento internacional de Marruecos, demostrando que el conjunto revelación del último ciclo no ha perdido el olfato de gol.