La lista de nominadas a los Premios Oscar 2026 volvió a levantar cejas entre fans y críticos: ninguna película de anime logró colarse en la categoría de Mejor Película Animada, pese a que 2025 fue un año enorme para la animación japonesa.
Con estrenos que dominaron taquillas, redes y plataformas de streaming, la ausencia no pasó desapercibida y reavivó el debate sobre el lugar que la Academia le concede al anime.

Títulos como Demon Slayer: Kimetsu no Yaiba – Infinity Castle y Chainsaw Man: Reze Arc llegaban con altas expectativas gracias a su despliegue visual, narrativas intensas y una conexión emocional que traspasó fronteras. Sin embargo, ninguno apareció entre las nominadas, confirmando una tendencia que se repite: el anime sigue siendo un invitado ocasional —cuando no invisible— en la gran fiesta de Hollywood.
Aun así, el panorama no es del todo gris. El impacto cultural del anime continúa creciendo y su público es cada vez más global y fiel. Tal vez los Oscar miren hacia otro lado por ahora, pero el fenómeno japonés sigue avanzando con fuerza, recordando que el reconocimiento institucional no siempre define la verdadera influencia de una historia bien contada.

