En TikTok, comer dejó de ser solo un placer para convertirse en espectáculo y, cada vez más, en deporte de alto riesgo. Lo que empezó como retos inocentes con comida picante o porciones exageradas hoy incluye desafíos que terminan con creadores rumbo al hospital, mientras millones observan desde sus pantallas. En una cultura obsesionada con lo viral, la línea entre entretenimiento y peligro se hace cada vez más difusa.
Uno de los casos más recientes es el de un creador conocido como Fitcream, hospitalizado tras intentar comerse una tortilla de varios metros de largo en una sola sentada. El reto, pensado para romperla en vistas y en impacto visual, terminó con el influencer en ambulancia, después de minimizar el malestar como parte del show.
Este episodio se suma a una ola de contenidos donde comer mucho, muy rápido o extremadamente picante se volvió una fórmula recurrente para destacar en un feed saturado.
@zermattneo LARGEST TOOMBA SHIN RAMEN MUKBANG EVER? 25 Servings on a paella tray (plates were too smol ) This is definitely a S Tier Ramen for me 💯 #foodchallenge ♬ original sound – Zermatt Neo
El lado más extremo de la tendencia se ve en los desafíos de picante, protagonizados por productos que presumen ser los más ardientes del mundo. Uno de los retos más conocidos consiste en comer una única tortilla chip elaborada con chiles ultra potentes y aguantar el mayor tiempo posible sin tomar agua ni aliviar el ardor.
Médicos han reportado dolores abdominales intensos, vómitos, daño en garganta e incluso muertes de jóvenes con condiciones previas, recordando que el problema no es solo el picante, sino el carácter competitivo y extremo del reto.
TikTok funciona como escenario y amplificador perfecto para estos desafíos, gracias a su formato de videos cortos y contenido pensado para sorprender. Creadores jóvenes sienten la presión de ir siempre un paso más allá para no perder relevancia, mientras las audiencias convierten estos retos en tema del día, memes y pruebas de pertenencia entre amigos y comunidades digitales.
En ese entorno, terminar vomitando o con un dolor insoportable frente a la cámara se normaliza como parte del chiste, y no como señal de alerta.
@jferrarich 🍱 ¿SUPERAMOS LAS 250 PIEZAS DE SUSHI? 🍣 👉🏽 RETO EXTREMO en HANAM KOREAN BBQ intentando superar las 250 piezas de sushi 😋 🫂 @Edu de la Horra @rubinfood_ @Iván❄️ 🤪 ¿Próximo RETO con seguidores? Decidme en comentarios #JaviFerrari #retodecomida #retodesushi #sushi #Valladolid ♬ sonido original – jferrarich
Ante el aumento de casos graves, especialistas en salud y algunas autoridades han comenzado a cuestionar el glamour detrás de la comida extrema en redes. En ciertas ocasiones, se han emitido advertencias sobre productos y tendencias vinculadas a hospitalizaciones, e incluso se han retirado artículos asociados a retos virales. Aun así, las plataformas siguen premiando lo que genera interacción, por lo que la responsabilidad se reparte entre creadores, audiencia y sistemas que impulsan este tipo de contenido.
En el fondo, el fenómeno refleja a una generación que vive entre la cultura meme y la necesidad de validación constante. Cada reto representa una posibilidad de ganar seguidores o no desaparecer del radar, lo que empuja a subir el nivel de riesgo. La pregunta que queda en el aire es si seguimos hablando de simple entretenimiento o de un espectáculo que convierte el cuerpo en moneda de cambio por unos segundos de atención, mientras la audiencia decide si solo mira o también replica lo que ve.

