Therians y salud mental: qué dice la ciencia hasta ahora


La investigación científica sobre therians aún es escasa, pero ya existen algunos estudios que exploran cómo se relaciona esta identidad con el bienestar psicológico, rasgos de autismo y rasgos esquizotípicos. En general, los trabajos disponibles coinciden en que identificarse como therian no se considera en sí mismo un trastorno mental, aunque sí aparece vinculado a desafíos sociales y a experiencias de estigmatización que pueden impactar la salud mental.

Uno de los estudios más citados es Therianthropy: wellbeing, schizotypy, and autism in individuals who self-identify as non-human, realizado con 112 therians y 265 personas no therians. Esta investigación encontró que los therians puntuaron más bajo en variables asociadas a relaciones sociales positivas, lo que los autores interpretan como posible efecto del estigma y la marginación que enfrentan quienes tienen identidades consideradas no convencionales. Al mismo tiempo, el trabajo describe que los therians no presentan necesariamente peor bienestar global, sino un perfil particular donde la dimensión social es la más vulnerable.

El mismo estudio analizó también la relación entre identidad therian, rasgos de autismo y rasgos esquizotípicos, es decir, características de pensamiento o percepción asociadas a lo que se conoce como esquizotipia. Los resultados muestran que los therians tienden a puntuar más alto que los no therians en escalas de autismo y en algunas dimensiones de esquizotipia, como la anhedonia introvertida, vinculada a menor disfrute de la interacción social. Sin embargo, los autores subrayan que estos rasgos no equivalen automáticamente a un diagnóstico clínico, sino que describen tendencias de personalidad presentes en la población general.

Un hallazgo relevante de este trabajo es que la identidad therian puede actuar como un factor protector en ciertos aspectos del bienestar. Ser therian moderó la relación entre niveles elevados de autismo o de anhedonia introvertida y la sensación de autonomía, es decir, de control sobre la propia vida. En otras palabras, entre personas con rasgos de autismo o esquizotipia, quienes se identifican como therians reportaron niveles de autonomía más estables que quienes no tienen esta identidad, lo que sugiere que la pertenencia a la comunidad puede ayudar a sostener un sentido de agencia personal.

En paralelo, existe una línea distinta de estudios clínicos sobre lo que se denomina therianthropyclínica, que no se refiere a la subcultura actual sino a casos psiquiátricos donde la persona tiene la creencia delirante de transformarse físicamente en un animal. Una revisión sistemática reciente identificó decenas de casos publicados de este fenómeno, con alta presencia de diagnósticos como esquizofrenia y otros trastornos psicóticos. Los especialistas aclaran que esta therianthropy clínica es un cuadro médico raro y muy diferente del fenómeno identitario de los therianscontemporáneos, que en general no sostienen que su cuerpo se transforme ni pierden el juicio de realidad.

En conjunto, la evidencia disponible apunta a que la identidad therian debe entenderse más como una forma de vivencia de sí mismo y de pertenencia a una comunidad que como un indicador directo de enfermedad mental. No obstante, los estudios advierten que el estigma social, el acoso y la incomprensión pueden generar malestar psicológico y empeorar el bienestar de estos jóvenes, por lo que especialistas en salud mental recomiendan abordarlos desde la escucha, el respeto y la evaluación individual, evitando tanto la patologización automática como la minimización de sus experiencias.