China deslumbra al mundo con un espectáculo de 10.000 drones para recibir el Año del Caballo


China volvió a situarse en la vanguardia de los espectáculos tecnológicos al estrenar un impresionante show de 10.000 drones luminosos para dar la bienvenida al Año del Caballo, convirtiendo la llegada del nuevo ciclo lunar en una coreografía aérea sin precedentes sobre una gran ciudad como Chongqing.

Las formaciones, visibles a varios kilómetros de distancia, transformaron el cielo nocturno en un gigantesco lienzo digital donde tradición, arte y alta tecnología se fusionaron en tiempo real para millones de espectadores presenciales y en línea.

El despliegue formó parte de las celebraciones del Año Nuevo chino y se sumó a una tendencia en la que las grandes urbes del país apuestan por los drones como alternativa limpia y programable a los fuegos artificiales, evitando humo, residuos y parte de la contaminación acústica asociada a la pirotecnia tradicional.

En esta edición, el relato visual giró en torno al caballo del zodiaco chino, con figuras tridimensionales de corceles galopando, caracteres de buenos deseos y paisajes inspirados en bordados y motivos clásicos que se trazaban y deshacían en cuestión de segundos sobre el río y los rascacielos iluminados.

@eldeber.com.bo El Año Nuevo Chino, también conocido como Año Nuevo Lunar, es la celebración más importante del calendario tradicional en China y en muchas comunidades asiáticas alrededor del mundo. Esta jornada le dieron la bienvenida al año del caballo, uno de los 12 animales del zodíaco chino, que sucede al año de la serpiente. #ElDeber #AñoNuevo #China #AñoDelCaballo ♬ sonido original – EL DEBER

La magnitud del espectáculo exigió una compleja coordinación algorítmica para que los 10.000 dispositivos mantuvieran posiciones milimétricas, evitaran colisiones y ejecutaran transiciones suaves entre una escena y otra durante varios minutos continuos de show. Cada dron se comportó como un píxel flotante capaz de cambiar de color e intensidad al ritmo de la banda sonora y de las narraciones proyectadas, dando lugar a animaciones gigantes como caballos formados por miles de puntos de luz o números alusivos a 2026 visibles en planos aéreos y tomas compartidas en redes sociales.

Más allá del impacto visual, el espectáculo se ha interpretado como una demostración simbólica del momento que vive China, que busca presentarse al mundo como una potencia de innovación donde la llamada economía de baja altitud, la robótica y la inteligencia artificial ya forman parte de la vida cotidiana y del entretenimiento de masas.

Paralelamente a este montaje de 10.000 drones, otras ciudades como Shenzhen y Hong Kong organizaron sus propios shows luminosos con miles de aeronaves no tripuladas, consolidando a los festivales de Año Nuevo como vitrinas tecnológicas que compiten por atención global cada temporada.

El Año del Caballo, asociado en la tradición china con energía, movimiento y progreso, encontró en este despliegue un símbolo visual a la altura de su carga cultural, con caballos de luz cabalgando sobre el horizonte urbano en una metáfora directa del impulso que el país quiere proyectar hacia el futuro.

Para muchos observadores, la noche en que 10.000 drones dibujaron el cielo marcó un nuevo estándar para las celebraciones públicas, al mostrar cómo la tecnología puede reimaginar los ritos colectivos sin renunciar a la emoción ni al arraigo de las costumbres que se celebran cada Año Nuevo lunar.