Millennials parecen más jóvenes que la Generación Z, aseguran expertos


En redes sociales se ha instalado una percepción que parece ir contra toda lógica: personas nacidas entre 1985 y 1995, es decir, millennials que ya rondan o superan los 30 y 40 años, son vistas muchas veces como más jóvenes que integrantes de la Generación Z, que en teoría son varios años menores.

Diversos especialistas en piel, salud y cultura digital han comenzado a analizar este fenómeno, al que llaman brecha de edad visual, y coinciden en que no se trata solo de genética, sino de una mezcla de hábitos, estética y presión social marcada por internet y las pantallas.

Dermatólogos y médicos estéticos señalan que muchos millennials incorporaron antes que otras generaciones rutinas básicas de cuidado de la piel, como el uso constante de protector solar, hidratantes y una mayor conciencia sobre los efectos del tabaco, el alcohol y la exposición prolongada al sol, factores directamente relacionados con el envejecimiento prematuro.

A esto se suma un estilo de vida más orientado al gimnasio, la alimentación saludable y la moderación en ciertos excesos, lo que ayuda a conservar una apariencia más fresca, incluso acercándose a los 40 años. Mientras tanto, parte de la Generación Z ha crecido bajo una presión estética distinta, muy condicionada por los filtros, las cámaras frontales y la búsqueda de un rostro “perfecto” en todo momento.

Los expertos apuntan también a un fenómeno llamativo: cada vez más jóvenes de la Generación Z recurren a procedimientos estéticos como rellenos, botox preventivo y otros tratamientos en la adolescencia o en sus primeros veinte años, lo que en algunos casos puede endurecer rasgos y dar un aspecto más maduro del que realmente tienen.

A esto se suman tendencias de maquillaje muy marcadas, cejas definidas al extremo y contornos pronunciados, que construyen una imagen adulta y sofisticada pero que, en conjunto, puede hacer que se les perciba como mayores. En paralelo, muchos millennials han optado por estilos más casuales y juveniles, con menos maquillaje pesado y una estética influenciada por la nostalgia y la cultura pop de su adolescencia, lo que refuerza la sensación de que “se ven más jóvenes”

Más allá de lo estético, algunos análisis socioculturales sostienen que la Generación Z ha cargado con niveles de estrés intensos desde muy temprano, atravesando crisis económicas, ansiedad climática, inestabilidad laboral y una exposición constante a noticias negativas a través de las redes sociales. Esa presión sostenida, sumada a la hiperconectividad y a la necesidad de estar siempre disponibles y visibles, podría contribuir a signos visibles de cansancio y envejecimiento, desde ojeras hasta gestos tensos, que contrastan con la juventud cronológica de este grupo. En cambio, muchos millennials vivieron una infancia y adolescencia con menos presencia de redes sociales y mayor margen de privacidad, lo que, según algunos autores, pudo amortiguar parte de ese desgaste emocional en sus primeros años.

Aunque la idea de que los millennials se ven más jóvenes que la Generación Z se ha viralizado en videos, memes y debates en línea, especialistas recuerdan que se trata de percepciones y tendencias generales, no de una regla aplicable a todas las personas. La forma en que cada generación se viste, se maquilla, se retrata en redes y enfrenta el estrés influye poderosamente en cómo el resto la percibe, a veces más que la edad real que figura en el documento de identidad. Para los expertos, la discusión abre una ventana incómoda pero necesaria: el peso que tienen la cultura de la imagen, la ansiedad por el envejecimiento y la comparación constante en línea sobre la manera en que vemos, y nos vemos, a través de las generaciones.