Netflix dio un paso estratégico en la carrera por la inteligencia artificial en el cine al adquirir InterPositive, la empresa de tecnología fundada en secreto por Ben Affleck y especializada en herramientas de IA para postproducción.
La plataforma integrará este software en su flujo de trabajo interno con la promesa de ampliar la libertad creativa de los cineastas, más que reemplazar su visión o automatizar por completo el proceso de creación. La operación incluye que Affleck se sume como asesor senior dentro de Netflix, consolidando una relación que ya venía creciendo a través de acuerdos previos de producción y estrenos exclusivos en la plataforma
InterPositive fue diseñada específicamente para entender la lógica visual y la coherencia editorial de una película o serie, a partir del material que los directores ya grabaron en el set. En lugar de generar escenas desde texto, la IA se entrena con los “dailies”, el metraje crudo de cada jornada de rodaje, para ayudar en tareas como corregir iluminación, ajustar color, reemplazar fondos, rellenar tomas faltantes o eliminar cables de stunts sin tener que repetir costosos rodajes. La herramienta se centra en el lenguaje cinematográfico y la técnica, dejando la interpretación y las actuaciones en manos de los actores y directores.
Tanto Affleck como Netflix han insistido en que esta tecnología no busca crear películas “desde la nada”, sino reducir los procesos más manuales, caros y menos creativos de la postproducción para que las y los cineastas puedan concentrarse en la historia, el ritmo y las decisiones artísticas de mayor impacto. El sistema permite que cada producción construya su propio modelo de IA, adaptado al estilo visual del proyecto, algo que según sus impulsores protege mejor la intención creativa. Netflix sostiene que este tipo de herramientas deben expandir las posibilidades expresivas, dándole a los directores más control y opciones, en lugar de sustituir al talento humano detrás de cámaras.
La compra es especialmente relevante porque Netflix rara vez adquiere compañías externas de tecnología, lo que muestra el peso que esta apuesta tiene en su estrategia futura de contenidos. La operación se produce además en un contexto en el que Hollywood aún debate el impacto de la IA sobre el empleo en la industria, los derechos de autor y el uso de la imagen de actores y actrices, tras años de preocupaciones expresadas por sindicatos y creativos. La plataforma intenta posicionarse del lado de una “automación responsable”, donde la IA se convierta en un soporte técnico que abarata y acelera procesos, pero mantenga las decisiones clave en manos de guionistas, directores y equipos de producción.
Para audiencias jóvenes y amantes de la cultura geek y el cine, este movimiento abre la puerta a producciones con efectos más pulidos, menos errores visuales y potencialmente más propuestas arriesgadas al no depender tanto de limitaciones de presupuesto o tiempo en postproducción. Al integrar las herramientas de InterPositive de forma nativa en su infraestructura, Netflix también se coloca como un laboratorio de prueba para la próxima generación de tecnología audiovisual, donde la IA deja de ser solo un tema polémico para convertirse en un nuevo recurso dentro de la caja de herramientas creativas de directores y showrunners.

