La larga batalla legal entre la estrella del pop Katy Perry y la diseñadora australiana Katie Perry finalmente se inclinó a favor de la creadora de moda, tras un fallo del Alto Tribunal de Australia que pone fin a un conflicto de casi diecisiete años por el uso comercial del nombre. Según la resolución, Katie Perry, hoy conocida legalmente como Katie Taylor, podrá seguir utilizando su marca de ropa registrada en 2008, mientras que el tribunal determinó que las actividades comerciales vinculadas a la cantante sí infringieron ese registro en territorio australiano.
El caso se remonta a finales de la década de los dos mil, cuando la diseñadora lanzó su marca de ropa con su nombre de nacimiento, justo cuando la carrera internacional de la cantante comenzaba a despegar con éxitos como I Kissed a Girl y el anuncio de su gira Hello Katy en Australia. Con el tiempo, la disputa se trasladó a los tribunales, luego de que Katie Perry acusara a la artista estadounidense y a su empresa de merchandising de vender prendas y accesorios con la marca Katy Perry en Australia, a pesar de la existencia de su registro previo en la oficina de marcas del país.
En instancias anteriores, la diseñadora había ganado en primera instancia al lograr que un tribunal federal reconociera la infracción de su marca por parte del merchandising de la cantante, pero posteriormente perdió en una corte de apelaciones que incluso ordenó cancelar su registro, al considerar que la reputación de la estrella pop en Australia era anterior y suficiente para prevalecer en el mercado. Ese revés llevó a Katie Perry a acudir al máximo tribunal, que ahora revocó el fallo de apelación y le dio la razón en una ajustada decisión por mayoría de tres votos contra dos.
El Alto Tribunal concluyó que el uso de la marca Katie Perry en prendas de vestir no dañaba la reputación de la cantante ni generaba confusión entre el público, precisamente porque la figura de Katy Perry es tan conocida que un consumidor medio difícilmente asumiría que la diseñadora está vinculada a la estrella del pop. Los jueces también señalaron que la línea de merchandising de la artista y su distribuidora internacional actuaron como infractores diligentes del registro australiano al comercializar ropa en un campo que su propia marca no tenía autorizado en ese país.
Tras conocerse el fallo, el equipo legal de la cantante subrayó que ella nunca intentó cerrar el negocio de la diseñadora ni impedirle vender ropa bajo el nombre Katie Perry, aunque el tribunal sí decidió que este registro permanezca activo en la oficina de marcas. El caso fue remitido nuevamente a un tribunal federal para resolver cuestiones pendientes, como la demora de una década en la acción legal de la diseñadora, pero en lo esencial marca una derrota para la artista estadounidense y un mensaje claro sobre la protección de las marcas locales, incluso frente a figuras globales de la industria musical.

