Adiós a una leyenda de Hollywood: muere Robert Duvall, el inolvidable actor de El Padrino


El mundo del cine se viste de luto tras la muerte de Robert Duvall, uno de los actores más respetados y versátiles de Hollywood, recordado entre otros por su papel como el consigliere Tom Hagen en las dos primeras entregas de El Padrino.

El intérprete falleció a los 95 años en su casa de Middleburg, Virginia, donde pasó sus últimos años alejado del ruido de la industria, según confirmó su esposa, Luciana, a través de un comunicado difundido a los medios y en redes sociales.

De acuerdo con la información compartida por su familia y representantes, Duvall murió de forma pacífica en su residencia, acompañado por su esposa y en un entorno íntimo, sin que se hayan dado a conocer detalles específicos sobre la causa de muerte. En el mensaje, su viuda lo describió como un actor excepcional y, sobre todo, como un compañero profundamente amado, agradeciendo las muestras de cariño y el respeto del público ante la noticia de su partida.

Nacido en 1931, Robert Duvall construyó una carrera que se extendió por más de seis décadas y que lo convirtió en un rostro imprescindible del cine estadounidense, capaz de alternar personajes secundarios de enorme peso con papeles protagónicos cargados de matices. Antes de consolidarse como figura de culto en El Padrino y en la monumental Apocalypse Now, ya había llamado la atención por su trabajo en clásicos como Matar a un ruiseñor, donde interpretó al enigmático vecino Boo Radley, que le abrió la puerta a proyectos cada vez más ambiciosos

Su consagración llegó en 1983, cuando ganó el Oscar al mejor actor por Tender Mercies, en la piel de un cantante de country venido a menos, un papel que resumía su estilo sobrio, contenido y profundamente humano, alejado del artificio y cercano a la vida cotidiana. A lo largo de su trayectoria acumuló varias nominaciones a la Academia y trabajó con algunos de los directores y elencos más influyentes del cine moderno, desde Francis Ford Coppola hasta compañeros de generación como Marlon Brando, Al Pacino y Gene Hackman, con quienes compartió los años duros de audiciones y rechazos en Nueva York.

Duvall fue reconocido también por su capacidad para encarnar figuras históricas y personajes moralmente complejos, desde oficiales militares y predicadores atormentados hasta líderes políticos, en cintas como The Apostle, Stalin o Gods and Generals, lo que reforzó su imagen como un auténtico camaleón de la pantalla. Incluso en la etapa final de su carrera se mantuvo activo, con trabajos destacados en películas como The Judge, que le valió una última nominación al Oscar ya octogenario, y apariciones en producciones comerciales donde aportaba peso dramático y veteranía

La muerte de Robert Duvall deja un vacío difícil de llenar en la industria, pero su legado permanece en una filmografía que se estudia, se revisita y se cita como referencia obligada para generaciones de actores y cineastas. Para millones de espectadores alrededor del mundo, su rostro seguirá asociado a escenas icónicas como las intrigas familiares de El Padrino o la devastadora guerra de Apocalypse Now, imágenes que consolidaron su nombre en la historia del séptimo arte y que hoy se resignifican como homenaje silencioso a una vida entera dedicada a actuar.