El expresidente de Estados Unidos Barack Obama volvió a encender el debate sobre la vida extraterrestre tras declarar en una reciente entrevista que los extraterrestres son reales, aunque matizó que nunca ha visto evidencia directa de ellos y que, contrario a décadas de teorías conspirativas, no están ocultos en la mítica base militar conocida como área 51.
La afirmación se produjo durante una dinámica de preguntas rápidas en el podcast del periodista Brian Tyler Cohen, donde el exmandatario fue interrogado de manera directa sobre si los alienígenas existen, una cuestión que desde hace años alimenta tanto la cultura popular como discusiones científicas y políticas.
En el intercambio, Obama respondió sin titubeos que son reales, pero aclaró de inmediato que no los ha visto y que no hay seres de otros mundos almacenados en instalaciones secretas del gobierno estadounidense. Agregó que no existe, según su experiencia, un complejo subterráneo en el área 51 donde se custodien naves o cuerpos extraterrestres, a menos que se tratara de una conspiración de tal magnitud que incluso el propio presidente de Estados Unidos hubiese quedado al margen de la información.
El comentario, formulado en tono distendido, buscó desmontar una de las narrativas conspirativas más extendidas del siglo pasado, que situaba en esta remota zona de Nevada el supuesto epicentro de un programa secreto de contacto con civilizaciones ajenas a la Tierra.
La respuesta de Obama no sólo generó titulares por su aparente confirmación de la existencia de vida extraterrestre, sino también por lo que reveló sobre la curiosidad del propio exmandatario cuando llegó a la Casa Blanca. En la misma secuencia de preguntas, confesó que una de las primeras dudas que quiso despejar al asumir el cargo fue precisamente dónde están los extraterrestres, una frase que, según el contexto de la entrevista, combinó humor con el interés genuino de acceder a información clasificada.
Esta revelación conectó con una larga tradición de presidentes y altos funcionarios estadounidenses que, a lo largo de las décadas, han sido interpelados sobre lo que el gobierno sabe en realidad sobre ovnis y fenómenos aéreos no identificados.
Tras la viralización del fragmento en el que decía que los extraterrestres son reales, Obama publicó un mensaje aclaratorio para precisar el alcance de sus palabras y evitar interpretaciones que sugirieran un contacto confirmado con civilizaciones de otros planetas. En esa aclaración sostuvo que, desde una perspectiva estadística, el universo es tan vasto que es razonable pensar que existe vida más allá de la Tierra, pero consideró poco probable que esa vida nos haya visitado, al menos según la información que él pudo consultar como presidente.
Subrayó que durante su mandato no encontró evidencia de que seres extraterrestres hayan establecido contacto con la humanidad, insistiendo en que el interés científico por fenómenos aéreos inexplicados no debe confundirse con pruebas concluyentes de visitas alienígenas.
Las declaraciones se insertan en un contexto en el que el debate sobre ovnis, ahora rebautizados oficialmente como fenómenos anómalos no identificados, ha resurgido con fuerza a raíz de testimonios de militares y presiones del Congreso para aumentar la transparencia sobre programas de inteligencia relacionados con estos incidentes.
Informes oficiales han reconocido la existencia de objetos observados por pilotos que desafían una explicación sencilla, pero sin atribuirlos directamente a tecnología extraterrestre, un matiz que Obama ya había destacado en apariciones previas al señalar que hay grabaciones de objetos en el cielo cuyo comportamiento no se comprende del todo, aunque eso no pruebe que provengan de otros mundos.
Así, sus últimas palabras sobre el tema reafirman una postura que intenta equilibrar la apertura a la posibilidad de vida en el universo con el escepticismo ante las narrativas de conspiración en torno al área 51 y otros símbolos del imaginario ufológico.

