Tras su retiro de la NBA, Michael Jordan sigue generando cifras millonarias


Más de dos décadas después de su último partido oficial en la NBA, Michael Jordan no solo mantiene su estatus como leyenda del baloncesto, sino que también se ha consolidado como una de las grandes fortunas del deporte a nivel global.

Informes recientes de listas de millonarios destacan que el exjugador de Chicago Bulls y Washington Wizards alcanza en 2026 un patrimonio estimado en 4,3 mil millones de dólares, cifra que representa un aumento de unos 500 millones con respecto al año anterior y lo ubica entre las aproximadamente mil personas más ricas del mundo. Este nivel de riqueza lo confirma como el exdeportista más acaudalado de la historia moderna, muy por encima de otras estrellas de su generación y de figuras actuales de la NBA.

Las cifras evidencian que el verdadero imperio de Jordan se construyó fuera de la duela. Durante sus quince temporadas en la NBA, el seis veces campeón ganó cerca de 90 millones de dólares en salarios, una cantidad que hoy luce modesta frente a lo que ha generado posteriormente. Sus acuerdos comerciales y de imagen con marcas como Nike, Gatorade, Hanes y otras han sumado más de dos mil millones de dólares antes de impuestos, convirtiendo su figura en una de las más rentables en la industria del deporte y del marketing. La sociedad con Nike, en particular, se transformó en un fenómeno global con la marca Jordan, que sigue encabezando las listas de ventas de calzado deportivo en varios mercados.

Las ganancias recurrentes por regalías son hoy uno de los pilares de su fortuna. Diversos reportes señalan que Jordan recibe cada año cheques de Nike que rondan entre 150 y 260 millones de dólares por concepto de Jordan Brand, pese a que no juega profesionalmente desde hace más de veinte años. Ese flujo constante de ingresos ha permitido que su patrimonio continúe creciendo incluso en etapas de desaceleración económica, y lo mantiene como referencia obligada cada vez que se habla del negocio detrás de las grandes estrellas deportivas.

Otro movimiento clave fue su entrada al mundo de la propiedad deportiva. Jordan adquirió la mayoría de las acciones de los Charlotte Hornets en 2010 por unos 275 millones de dólares y, en 2023, vendió esa participación en una operación valorada en alrededor de 3 mil millones. Ese salto de valoración, que implicó una revalorización cercana al mil por ciento, reforzó su condición de multimillonario y lo llevó a figurar en listas exclusivas como la de las cuatrocientas mayores fortunas de Estados Unidos. A ello se suman participaciones en una escudería de NASCAR, inversiones inmobiliarias y otros negocios que diversifican su cartera más allá del baloncesto y la ropa deportiva.

El caso de Michael Jordan se ha convertido así en un ejemplo de cómo la carrera deportiva puede ser solo el punto de partida de un proyecto económico de enorme escala. Su imagen, su capacidad para asociarse con marcas globales y decisiones estratégicas como la negociación de regalías o la compra de una franquicia de la NBA explican por qué, pese a estar retirado hace años, sigue generando cifras millonarias. Mientras el debate deportivo sobre quién es el mejor basquetbolista de la historia continúa abierto, en el terreno financiero el número veintitrés mantiene una ventaja clara y sigue ampliándola temporada tras temporada, ahora desde los despachos y no desde la cancha.