Los habitantes de las zonas azules han inspirado una lista de nueve hábitos que explican por qué llegan a vivir tantos años con buena salud y energía. Estos principios, conocidos como Power 9, pueden adaptarse a la vida diaria en cualquier ciudad con pequeños cambios conscientes en la rutina. Más que una fórmula mágica, se trata de una forma de organizar el día a día donde el movimiento, la alimentación, el propósito y las relaciones personales se convierten en aliados de la longevidad.
El primer hábito es moverse de forma natural, lo que significa integrar la actividad física en las tareas cotidianas en lugar de depender solo del gimnasio. Caminar para hacer recados, subir gradas en lugar de usar el ascensor, hacer limpieza en casa con música o cuidar plantas y jardín son maneras prácticas de replicar el movimiento constante que se observa en las zonas azules. Este enfoque ayuda a combatir el sedentarismo sin añadir presión ni horarios estrictos, y puede iniciar con metas simples como sumar entre 20 y 30 minutos de caminata repartidos a lo largo del día.
Otro pilar es tener un propósito claro y aprender a reducir la marcha para gestionar el estrés. En estos lugares, las personas saben por qué se levantan cada mañana, ya sea por su familia, su trabajo, un proyecto personal o un servicio a la comunidad, algo que se puede cultivar escribiendo metas, revisando qué actividades dan más sentido a la vida y organizando la agenda en torno a ellas. Al mismo tiempo, incluyen rituales diarios para bajar revoluciones, como hacer una pausa consciente antes de comer, practicar respiraciones profundas, meditar unos minutos, rezar o simplemente tomar un café sin prisa, estrategias que cualquier persona puede adoptar programando micro pausas a lo largo del día.
La forma de comer también marca una diferencia, y aquí entran la regla del 80 por ciento y la dieta basada en plantas. Comer hasta sentirse satisfecho pero no lleno, frenando antes de que el estómago esté completamente a tope, se puede practicar sirviendo porciones más pequeñas, comiendo más lento y dejando un breve descanso antes de repetir plato, lo que ayuda a controlar el peso sin contar calorías. A esto se suma priorizar frutas, verduras, legumbres, granos integrales y frutos secos en la mesa diaria, reservando carnes y ultraprocesados para ocasiones puntuales, algo tan sencillo como empezar modificando una comida al día para que sea principalmente vegetal
Entre los hábitos más comentados figura el consumo moderado de alcohol, especialmente vino, siempre en pequeñas cantidades y acompañado de comida y buena compañía, no como vía de escape al estrés. Quien no bebe no necesita empezar para obtener beneficios, pero quien sí lo hace puede adoptar la pauta de una copa ocasional, evitar los excesos del fin de semana y priorizar el contexto social y relajado más que la cantidad. Paralelamente, dar prioridad a la familia y pertenecer a una comunidad activa implica reservar tiempo fijo para convivir con seres queridos, participar en grupos vecinales, religiosos, deportivos o culturales y mantener contacto frecuente con amigos, incluso mediante llamadas o encuentros breves, reforzando así la red de apoyo.
Finalmente, las zonas azules recuerdan la importancia de rodearse de una tribu que apoye hábitos saludables y no boicotee los esfuerzos de cambio. En la práctica, esto puede traducirse en elegir compartir más tiempo con personas que valoran la actividad física, la buena alimentación y las relaciones respetuosas, proponer planes sin excesos de comida o alcohol y buscar grupos con intereses similares, como caminatas, huertos urbanos o voluntariado. Adoptar los nueve hábitos no exige perfección de un día para otro, sino ir sumando pequeñas decisiones diarias que, con el tiempo, acercan el estilo de vida a ese modelo de bienestar y longevidad que caracteriza a las zonas azules.
The post Vive como en las zonas azules: 9 hábitos que puedes aplicar desde hoy appeared first on Globo 989.

