El economista Paul Boteo advirtió que el precio del petróleo volvió a escalar por la tensión en Medio Oriente, el cierre de pasos estratégicos para el transporte de crudo y la persistente incertidumbre sobre una salida duradera al conflicto. Según explicó, el barril se aproxima de nuevo a los 90 dólares, lo que ya está encareciendo la gasolina en Estados Unidos y empieza a trasladarse al mercado guatemalteco.
Boteo señaló que este escenario golpea con más fuerza a los consumidores y a la economía europea, que ya venía afectada por la crisis energética. También recordó que se han utilizado reservas de petróleo para contener la presión de precios, pero que ese margen de maniobra se va reduciendo.
En el caso de Guatemala, el economista afirmó que la economía muestra resiliencia gracias al impulso de las remesas, el consumo interno y la estabilidad macroeconómica, aunque eso no se traduce de forma uniforme en mejores condiciones para toda la población. Indicó que la inflación general se mantiene en 2.5, pero la subyacente ya supera 3, mientras la inversión extranjera directa sigue creciendo, aunque de forma insuficiente.
Boteo subrayó además que el alza de precios no impacta igual a todos: quienes reciben remesas pueden resistir mejor, pero quienes no forman parte de esa dinámica sienten con más fuerza el incremento en combustibles, alimentos y vivienda. En su criterio, la estabilidad económica del país sigue siendo frágil si no se traduce en más productividad, inversión y empleo formal.
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