El Vancouver Whitecaps cumplió con los pronósticos y selló su clasificación a los octavos de final de la Copa de Campeones de Concacaf tras vencer 2 a 0 al Club Sport Cartaginés en el BC Place de Canadá, en el duelo de vuelta de la primera ronda del certamen regional. El conjunto canadiense impuso su jerarquía en casa y, tras el empate sin goles en la ida disputada en Costa Rica, aprovechó el apoyo de su afición y el clima frío para inclinar definitivamente una serie que había llegado abierta al segundo capítulo.
El encuentro se disputó en un BC Place con un ambiente intenso y una temperatura cercana a los 4 grados, un contexto poco habitual para el equipo costarricense, que aun así mostró orden y valentía durante buena parte del compromiso. Cartaginés llegó a Vancouver con la ilusión intacta, después de haber resistido en la Vieja Metrópoli y dejar la eliminatoria en un 0 a 0 que obligaba a ambos a buscar el resultado en la vuelta sin margen de error. Vancouver, por su parte, asumió el rol de favorito desde el inicio, con la responsabilidad de no dejar escapar la oportunidad de avanzar en casa y frente a su público.
En la primera parte, el cuadro brumoso logró contener los ataques del conjunto canadiense, apoyado en una actuación segura de su portero Kevin Briceño, quien se convirtió en protagonista al detener un penal ejecutado por Brian White en la recta final del primer tiempo. Esa intervención mantuvo con vida a Cartaginés y alimentó por unos minutos la esperanza de dar la sorpresa, al tiempo que aumentaba la tensión en Vancouver, que veía cómo se le escapaba una ocasión de oro para adelantarse antes del descanso.
Sin embargo, la balanza comenzó a inclinarse de forma más clara en el complemento, cuando los Whitecaps ajustaron piezas y encontraron mayor profundidad en ataque. La presencia en la segunda mitad de jugadores de peso ofensivo terminó por desgastar a la defensa costarricense, que hasta entonces había respondido con disciplina táctica. El conjunto canadiense adelantó líneas, presionó con más agresividad y empezó a encerrar a Cartaginés cerca de su área, obligándolo a replegarse y depender casi exclusivamente de los reflejos de Briceño y de algún contragolpe aislado.
El gol que rompió el candado llegó al minuto 58, en una acción nacida a partir de una pelota quieta. Tras un tiro de esquina y una serie de rebotes en el área chica, el peruano Kenji Cabrera aprovechó un balón suelto y definió de derecha para poner el 1 a 0 y desatar la euforia en el BC Place. Ese tanto no solo cambió el marcador, sino también el estado anímico de ambos equipos: Vancouver ganó confianza y se adueñó del ritmo del partido, mientras que Cartaginés se vio obligado a adelantar líneas y asumir riesgos que antes había evitado.
Con la serie cuesta arriba, el club costarricense intentó reaccionar, pero se encontró con un rival que manejó con inteligencia los tiempos y administró la ventaja. A medida que avanzaban los minutos, el desgaste físico comenzó a pasar factura a los brumosos, que habían realizado un esfuerzo importante en un clima adverso y ante un rival con mayor profundidad de plantilla. Vancouver supo explotar los espacios que empezaban a aparecer en campo rival y siguió insistiendo en busca de un segundo gol que le diera tranquilidad definitiva para el cierre.
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La sentencia llegó al minuto 80, cuando Sebastian Berhalter apareció dentro del área para aprovechar un rebote y marcar el 2 a 0 con un remate de derecha. La jugada, nacida de otra incursión ofensiva canadiense, terminó por confirmar la superioridad de los Whitecaps en el tramo final del encuentro y dejó sin respuesta al conjunto costarricense. Con dos goles en contra y poco tiempo por jugar, Cartaginés ya no tuvo capacidad de reacción y se vio obligado a aceptar que su aventura en la Copa de Campeones había llegado a su fin en territorio canadiense.
El pitazo final certificó el triunfo de Vancouver Whitecaps 2 a 0 y un global de 2 a 0, con lo que el equipo canadiense aseguró su boleto a los octavos de final del torneo. El resultado reflejó la mayor efectividad de los locales en los momentos clave, especialmente en la segunda mitad, y dejó la sensación de que el conjunto norteamericano supo aprender de las dificultades que había tenido en el duelo de ida para resolver la serie cuando tuvo la oportunidad. Los Whitecaps se consolidan así como uno de los representantes fuertes de la región en esta edición del certamen.
Para Cartaginés, la eliminación llega con un sabor agridulce. Por un lado, el equipo costarricense se despide del torneo tras caer ante un rival de mayor presupuesto y profundidad, pero lo hace mostrando carácter, compitiendo de tú a tú durante buena parte de la serie y dejando una imagen digna tanto en la ida en casa como en la exigente visita a Vancouver. Por otro, quedan latentes las oportunidades perdidas, especialmente la posibilidad de haber sacado ventaja en Costa Rica o de sostener el cero un poco más en Canadá, lo que podría haber cambiado el desarrollo del duelo de vuelta.
Más allá del marcador, la serie deja conclusiones importantes para ambos clubes. Vancouver Whitecaps confirma que tiene recursos para competir seriamente en la Copa de Campeones, con un bloque sólido, variantes ofensivas y capacidad para responder bajo presión, algo que le será indispensable en los octavos de final, donde se medirá al Seattle Sounders en un duelo de alta exigencia entre equipos de la MLS. Cartaginés, por su parte, suma experiencia internacional y podrá capitalizar lo aprendido en gestión de partidos, resistencia en escenarios difíciles y exigencia física de máximo nivel, elementos que pueden fortalecer su desempeño en las competencias domésticas.
Con el boleto en mano, Vancouver se enfoca ahora en el reto de los octavos de final, sabiendo que el margen de error se reduce y que enfrentará a un rival conocido y competitivo como Seattle. Para la afición brumosa, queda el recuerdo de una participación en la que el equipo se plantó con personalidad en el plano internacional, aunque sin lograr el anhelado golpe histórico ante un club de la MLS. La noche en el BC Place se quedará registrada como el cierre de una campaña internacional intensa para Cartaginés y como el punto de partida de una nueva ilusión para los Whitecaps en la Copa de Campeones de Concacaf.

