El 2026 ya está en marcha y llega cargado de señales claras sobre hacia dónde se mueven la música, la moda y la tecnología. Las tendencias no solo evolucionan: se mezclan, se vuelven más audaces y buscan experiencias más personalizadas y conectadas con la vida diaria.
En música, el año consolida la mezcla de géneros como regla y no como excepción. El reggaetón sigue marcando el pulso, pero ahora dialoga con afrobeats, electrónica y sonidos alternativos que cruzan fronteras sin pedir permiso.
Las colaboraciones internacionales se vuelven la norma y los conciertos apuestan por formatos híbridos, donde lo presencial se combina con experiencias digitales inmersivas que acercan aún más al público a los artistas.
La moda en 2026 mantiene el foco en la sostenibilidad, pero con una estética más pulida. Las prendas hechas con materiales reciclados y procesos responsables ganan protagonismo, mientras los colores vibrantes —como el naranja y el fucsia— se instalan como favoritos del año.
El oversize sigue presente, aunque ahora con cortes más limpios y sofisticados. En paralelo, la moda masculina se anima a jugar con tonos, texturas y siluetas, dejando atrás etiquetas rígidas y apostando por la expresión personal.
Así, el 2026 se perfila como un año dinámico, creativo y tecnológico, donde la innovación no solo se ve, sino que se vive en cómo escuchamos música, cómo nos vestimos y cómo interactuamos con el mundo que nos rodea.

