Científica mexicana logra eliminar el VPH en mujeres y abre una nueva esperanza contra el cáncer cervicouterino


La historia de una científica mexicana y su equipo ha comenzado a transformar el panorama de la salud femenina: mediante una innovadora terapia fotodinámica, lograron eliminar por completo el virus del papiloma humano en el cérvix de 29 mujeres, un avance que coloca a México en la vanguardia de la lucha contra este patógeno asociado al cáncer cervicouterino.

La investigación, encabezada por la doctora Eva Ramón Gallegos, del Instituto Politécnico Nacional, se consolidó después de años de trabajo en laboratorio y de ensayos clínicos cuidadosamente controlados, hasta confirmar que en este grupo de pacientes el virus desapareció al ciento por ciento.

El tratamiento desarrollado se basa en la llamada terapia fotodinámica, una técnica no invasiva que combina un fármaco fotosensible con luz láser para destruir selectivamente las células dañadas. En este caso se utiliza ácido delta aminolevulínico, aplicado directamente en el cuello uterino, que tras unas horas se transforma en una sustancia fluorescente capaz de acumularse en las zonas afectadas por el virus, lo que permite que la radiación elimine solo el tejido comprometido y preserve las estructuras sanas. De acuerdo con los reportes, el procedimiento no dejó efectos secundarios graves y se perfila como una alternativa segura para mujeres que enfrentan infecciones persistentes de VPH y lesiones premalignas.

Los resultados más contundentes se observaron en la Ciudad de México, donde se aplicó una mayor concentración del fármaco a las pacientes incluidas en el estudio. En este grupo se logró eliminar el virus en el cien por ciento de las mujeres que presentaban VPH sin lesiones, mientras que en aquellas con infección y lesiones premalignas la eficacia fue de alrededor de 64 por ciento, y en las que tenían solo lesiones, cercana a 57 por ciento, cifras que muestran un impacto significativo incluso en casos más complejos.

En etapas previas realizadas en Oaxaca y Veracruz, con esquemas de aplicación distintos, la terapia había alcanzado tasas de eliminación del virus cercanas al 85 por ciento en mujeres con VPH con o sin lesiones, y alrededor del 42 por ciento en quienes presentaban únicamente lesiones precancerosas

Este logro cobra particular relevancia si se considera que el VPH es uno de los virus de transmisión sexual más extendidos en el mundo y la principal causa de cáncer cervicouterino, una enfermedad que continúa entre las primeras causas de muerte por cáncer en mujeres en países de ingresos medios y bajos. Aunque existen vacunas eficaces para prevenir la infección por los tipos de alto riesgo, millones de mujeres ya conviven con el virus o con lesiones asociadas, por lo que una terapia capaz de eliminarlo directamente del tejido cervical representa un giro prometedor en las estrategias de prevención y tratamiento.

Especialistas señalan que, pese a la contundencia de los resultados en estas 29 pacientes, el siguiente paso será ampliar los ensayos clínicos, estandarizar el protocolo y someterlo a la evaluación de agencias regulatorias nacionales e internacionales antes de que pueda integrarse de manera rutinaria a los sistemas de salud. La doctora Eva Ramón Gallegos ha insistido en que se trata de un avance todavía en fase de consolidación científica, pero enfatiza que la terapia fotodinámica podría convertirse en una herramienta clave para reducir la incidencia de cáncer cervicouterino si se combina con programas de vacunación, tamizaje oportuno y seguimiento médico adecuado.

Mientras tanto, el caso de estas mujeres que lograron librarse del VPH gracias a la terapia desarrollada en México ha generado expectativa dentro y fuera del país, tanto por el potencial impacto en la salud pública como por el simbolismo de que un equipo de investigación nacional encabece un avance de alcance global. Organizaciones de pacientes, académicos y profesionales de la salud coinciden en que este tipo de proyectos muestran la importancia de invertir en ciencia local y de acercar los resultados de la investigación a la población, especialmente a mujeres que, por falta de recursos o información, suelen enfrentar tarde las consecuencias del virus del papiloma humano.