El Nápoles venció al Génova (0-2) con gol y asistencia en los últimos minutos de Kevin De Bruyne, en el foco por sus choques con la directiva y que, tras comenzar como suplente, saltó al campo en la segunda parte para salvar los muebles del conjunto partenopeo en su estreno liguero.
Fue un duelo de viejos conocidos en el banquillo. Por un lado, Massimiliano Allegri, que reveló, tras su batacazo en el Milan, a Antonio Conte como técnico del Nápoles; por el otro, Daniele de Rossi, que asumió el equipo ‘rossoblù’ en noviembre de 2025 cuando estaba en crisis y logró reconducirlo para salvarlo del descenso. Ambos mantienen una relación cercana ya que el padre de Daniele, Alberto, jugó con Allegri en el Livorno.
La ausencia inicial de Kevin De Bruyne, que entró en el minuto 67, en el centro del campo, marcó un partido en el que el equipo local también acusó su primer partido oficial sin su referencia en la delantera, el argentino Santiago Castro, que fichó por el Roma.
El Génova y el Nápoles, cuyas hinchadas mantuvieron durante 37 años el hermanamiento más famoso y longevo del fútbol italiano hasta su ruptura en 2019, demostraron durante la primera mitad que aquella amistad y buena relación, que se mantiene a día de hoy en menor medida, también se puede trasladar al terreno de juego.
En la primera mitad ambos se mostraron poco incisivos. Fueron minutos igualados, de estudio, con ritmo contenido y dos ocasiones claras. Poco divertido para el aficionado. El Génova merodeó el área partenopea y tuvo dos ocasiones, que no inquietaron al guardameta italiano Alex Meret.
El Nápoles no respondió hasta la segunda mitad, cuando elevó la intensidad y el tono y acechó la portería genovesa. La entrada del belga De Bruyne, pieza fundamental del equipo de Allegri, fue fundamental para los visitantes. Cambió, junto a Stanislav Lobotka, el partido. Por sus botas pasó el gol que abrió el marcador en el minuto 81 y también el que le regaló al italiano Antonio Vergara para sentenciar en el 87.
La actuación del belga es clave, sobre todo, por el contexto. De Bruyne estuvo durante los últimos meses en el foco debido, primero, a sus desavenencias con el anterior entrenador, Conte, con quien no compartía su forma de enfocar la táctica. Luego, con la directiva, debido tanto a declaraciones realizadas por el jugador como a rumores de mercado.
Pero este sábado, en la primera jornada, decidió dar un golpe sobre la mesa y convertir su suplencia en los primeros tres puntos para su equipo. Se transformó en el líder que el conjunto del sur de Italia necesitaba, y Allegri sonrió en la banda.
En el próximo encuentro, el Nápoles recibe en casa al Como, dirigido por Cesc Fàbregas, mientras que el Génova viaja a Roma para enfrentarse al Lazio de Genaro Gattuso.
— Ficha técnica
0 – Génova: Bijlow; Marcandalli, Ostigard (Otoa, m.66), Vasquez (Zulevic, m.87); Norton-Cuffy, Frendrup, Sow (Amorim, m.75), Ellertsson; Baldanzi (Junior Messias, m.66); Vitinha, Colombo (Meichtry, m.74). Entrenador: Daniele De Rossi.
2 – Nápoles: Meret; Di Lorenzo, Rafa Marin (Olivera, m.81), Rrahmani, Spinazzola; Anguissa (De Bruyne, m.67), Lobotka, McTominay; Politano (Vergara, m.67), Hojlund (Lucca, m.78), Alisson Santos (Lang, m.66). Entrenador: Massimiliano Allegri.
Goles: 0-1, m.82: De Bruyne; 0-2, m.87: Vergara
Árbitro: Marco Di Bello. Mostró tarjeta amarilla a Ostigard (en el banquillo, m.85) y Sabelli (en el banquillo, m.85) por parte del Génova; a Politano (m.54) por parte del Nápoles.
Incidencias: Encuentro correspondiente a la primera jornada de la Serie A, disputado en el Estadio Luigi Ferraris de Génova (norte de Italia).



