Un estudio en PNAS analizó a 64.761 británicos nacidos entre 1951 y 1956 y encontró que menos azúcar en los primeros 1.000 días de vida redujo el riesgo de hasta cinco tipos de cáncer décadas después.
Los investigadores Chen Zhu, de la Universidad Agrícola de China, y Weilong Zhang, de la Universidad de Cambridge, aprovecharon el racionamiento de alimentos que el Gobierno británico impuso desde 1940 y que no se levantó hasta septiembre de 1953. Ese sistema limitó el azúcar durante años, lo que creó cohortes consecutivas con niveles muy distintos de exposición en una etapa crítica del desarrollo.
La información provino del UK Biobank, una extensa base de datos que sigue la salud de sus participantes durante décadas. Los autores se concentraron en los primeros 1.000 días de vida —desde la concepción hasta el segundo cumpleaños— porque en ese periodo el metabolismo, los órganos y el sistema inmunitario aún se están formando.
Menos azúcar, menos cáncer
Quienes acumularon más tiempo bajo el racionamiento durante esa etapa mostraron, años después, una menor incidencia de cinco tipos de cáncer. La reducción fue del 69 % en cáncer de hígado y conductos biliares intrahepáticos, 52 % en próstata, 41 % en pulmón, 40 % en recto y 36 % en mama.
El estudio encontró además señales de envejecimiento biológico más lento. Los participantes más expuestos al racionamiento presentaban telómeros más largos —estructuras cromosómicas cuya longitud decrece con la edad— una diferencia que, según explicó Zhang en The Conversation, equivaldría a unos 2,2 años menos de envejecimiento biológico. También registraron niveles más bajos de granzima B, un marcador ligado a la actividad inmunitaria.
Hábitos que persisten décadas después
Medio siglo más tarde, quienes habían vivido más tiempo bajo el racionamiento mostraban un menor consumo de azúcar en la adultez y una dieta más moderada, saludable y diversa. Zhang señaló que podrían operar dos vías: una biológica, por la influencia de la nutrición temprana en el metabolismo y los órganos, y otra conductual, relacionada con preferencias gustativas que se forman muy pronto y pueden mantenerse durante décadas.
Estos resultados se suman a investigaciones anteriores basadas en el mismo episodio histórico, que ya habían asociado la exposición al racionamiento con menor riesgo de diabetes tipo 2, hipertensión, demencia, enfermedad de Alzheimer, enfermedades cardíacas y accidentes cerebrovasculares.
Asociación, no certeza absoluta
Los autores describieron su trabajo como «evidencia causal» gracias al fin abrupto del racionamiento, que permitió tratarlo como un experimento natural. Sin embargo, precisaron que entre la exposición temprana y los resultados observados décadas después pueden intervenir otros factores, por lo que el estudio no demuestra que el azúcar consumido antes de los dos años determine por sí solo la salud futura.
Según Science Alert, los niveles de consumo de azúcar bajo el racionamiento eran comparables a los que hoy recomienda la Organización Mundial de la Salud, lo que sitúa aquella restricción en un contexto menos extremo del que podría sugerir la palabra «racionamiento».



