Con la mente puesta en sus inminentes compromisos de la Copa Centroamericana 2026, Municipal y Xelajú MC cerraron su actividad de la quinta fecha del Apertura con realidades diametralmente opuestas. Los rojos cazaron a Antigua GFC en la cima de la tabla tras llegar a 12 puntos, mientras que el cuadro altense quedó sumido en la octava casilla con apenas cuatro uidades tras tropezar estrepitosamente en la capital.
El 2-0 definitivo en El Trébol terminó resultando un castigo benévolo para la visita. Si la diferencia en el marcador no tomó proporciones de escándalo, se debió casi en exclusiva a las intervenciones del guardameta Estuardo Sicán, quien se convirtió en el dique de contención frente a un vendaval rojo que acumuló aproximaciones de todos los colores durante los noventa minutos.
Ni siquiera el intento de reacción en el complemento sirvió para reanimar a un Xelajú carente de ideas y maniatado por la presión local. Los intentos de hombres como Pedro Altán, José Morales y César Archila mantuvieron a los ‘chivos’ pidiendo la hora, incapaces de descifrar la zaga edil o de generar peligro real más allá de un aislado remate de Erick González contenido por Kenderson Navarro.

Sentencia desde el punto penal y la sombra del VAR
La muralla quetzalteca ya había dado su primer grieta en el Ecuador del primer tiempo, cuando Jonathan Franco tomó un rebote fuera del área y prendió un derechazo inapelable que inauguró la pizarra. Aquel latigazo al minuto 23 solo fue el reflejo en el marcador de un partido que, desde el pitazo inicial, tuvo un único dueño sobre el césped.
El sello final del encuentro llegó a diez minutos del cierre tras un derribo sobre Rudy Muñoz en el área chica. Aunque el banquillo visitante exigió la revisión del FVS, el juez Sergio Reyna ratificó la pena máxima y César Archila engañó a Sicán desde los doce pasos para el 2-0. La fiesta roja estuvo a punto de ser completa con un tanto tardío de Erick Japa, pero la tecnología intervino nuevamente para anularlo por fuera de juego.
Ahora, ambas escuadras se ven obligadas a cambiar de chip inmediatamente para encarar la actividad internacional a mitad de semana. La exigencia en la Copa Centroamericana no dará tregua, obligando tanto al sublíder escarlata como al alicaído plantel altense a sumar de a tres (y en su caso, golear) si pretenden mantener vivas sus aspiraciones de colarse entre los mejores ocho de la región.



