Aunque las estadísticas oficiales reportan una disminución de 130 homicidios en comparación con el año anterior, las autoridades reconocen que las jornadas con múltiples hechos violentos tienen un fuerte impacto en la percepción de seguridad de la población.
La Policía Nacional Civil (PNC) explicó que algunos repuntes ocurren en momentos específicos donde coinciden operativos de gran escala, traslados de privados de libertad o acciones de control en centros carcelarios, situaciones que pueden generar ajustes temporales en la distribución de los recursos operativos.
Como ejemplo, las autoridades mencionaron el traslado de 30 reos en Izabal, una diligencia que requirió concentración de personal y que pudo ser aprovechada por estructuras criminales para ejecutar acciones violentas en otros puntos.
Según la PNC, estos grupos buscan aprovechar cualquier oportunidad para mantener disputas territoriales o responder a intervenciones policiales.
Entre los hechos que generaron mayor impacto se encuentran jornadas en las que se reportaron siete fallecidos en Boca del Monte, tres en San José Acatempa y cinco en Petén, escenarios que incrementaron la preocupación ciudadana debido a la concentración de ataques en períodos cortos.
Las autoridades sostienen que estos eventos, aunque representan episodios de alta incidencia, no modifican la tendencia general de reducción de homicidios. Sin embargo, reconocen que la frecuencia de hechos violentos de alto impacto continúa siendo uno de los principales desafíos para mejorar la percepción de seguridad en el país.



