Uruguay le da la vuelta ante Cabo Verde al descanso

Escrito el 22/06/2026

Qué manera de sacudirse el polvo. Qué manera de entender el ADN charrúa. En una calurosa tarde en el Miami Stadium, la selección de Uruguay se marcha al descanso venciendo 2 a 1 a un combativo combinado de Cabo Verde, en un partido válido por la segunda fecha del Grupo H del Mundial 2026 que comenzó oliendo a tragedia y terminó en desahogo.

El planteamiento inicial de Marcelo Bielsa se vio severamente cuestionado en el primer cuarto de hora. La Celeste dominaba la posesión, intentaba acelerar con transiciones lideradas por Federico Valverde, pero carecía de brújula y de profundidad en el último tercio. Cabo Verde, con la moral por las nubes tras haber amargado a España en el debut, esperaba con un cerrojo defensivo inquebrantable y mordía en cada balón dividido.

El golpe africano

La tensión se transformó en shock a los 20 minutos. Tras una infracción que le costó la tarjeta amarilla a Rodrigo Bentancur, los «Tiburones Azules» contaron con un tiro libre en las inmediaciones del área grande. Kevin Pina asumió la responsabilidad y, con una ejecución soberbia y potente, colocó la pelota contra el poste izquierdo de un Fernando Muslera que voló solo para la foto. Silencio absoluto en las tribunas uruguayas; Cabo Verde daba la gran sorpresa mundialista en Miami.

A partir de ahí, los nervios consumieron a Uruguay. Pasada la media hora de juego, la estadística quemaba: siete remates uruguayos y ninguno bajo los tres palos defendidos por Vozinha. El encuentro entró en un terreno pantanoso, picado por un intenso y constante duelo personal entre Agustín Canobbio y el lateral caboverdiano Sidny Lopes Cabral, quienes se castigaban a faltas consecutivas. El libreto de Bielsa parecía agotado y el descanso se saboreaba como una necesidad urgente de replanteamiento.

La rebeldía de la Celeste

Sin embargo, el fútbol no sabe de lógicas, sino de momentos. Cuando el reloj marcaba el minuto 43 y las caras largas se apoderaban de la parcialidad sudamericana, apareció la pegada. En una jugada asociada que rompió las líneas defensivas de los africanos por primera vez en la tarde, Maximiliano Araújo sacó un zapatazo que venció la resistencia del guardameta Vozinha. Un 1-1 que devolvía el alma al cuerpo de los dirigidos por el ‘Loco’.

Pero la verdadera locura estaba reservada para el tiempo de descuento. Con Cabo Verde aún aturdido por el empate y pidiendo la hora, Uruguay olió la sangre. En el quinto minuto de adición (45+5′), tras una vertiginosa jugada colectiva, Agustín Canobbio culminó la faena mandando el balón al fondo de la red. Una remontada exprés, de esas épicas que caracterizan la historia del fútbol charrúa, desató la euforia en Florida.

Con el pitazo del árbitro Espen Eskås para decretar el final de la primera mitad, las realidades se invirtieron drásticamente. Uruguay respira y se sube provisionalmente a la cima tras un cierre de locos, mientras que Cabo Verde se retira al vestuario con la frustración de haber tenido el partido de su vida en la palma de la mano y dejarlo escapar en una ráfaga. Se nos viene un segundo tiempo de alto impacto.