Italia libera miles de pulpos en el Adriático para frenar al cangrejo azul, una especie invasora que ha causado pérdidas de 200 millones de euros en todo el país.
Un crustáceo que arrasa mariscos
El cangrejo azul llegó al Mediterráneo desde la costa atlántica de América del Norte, probablemente en el agua de lastre de barcos. Su población se ha disparado en los últimos años, fenómeno que el gobierno italiano y las asociaciones pesqueras vinculan al calentamiento de las aguas y al cambio climático.
Con sus afiladas pinzas azuladas, especialmente eficaces para abrir conchas, el crustáceo ha causado estragos en el noreste de Italia, una de las principales regiones productoras de almejas de Europa. Las autoridades de Emilia-Romaña calcularon el año pasado que la especie había provocado daños por casi 17 millones de euros desde 2022.

El proyecto Octo-Blu
Financiado por la región de Emilia-Romaña y lanzado el año pasado, el proyecto «Octo-Blu» de la Universidad de Bolonia cría pulpos recién nacidos en tanques de un laboratorio en el puerto de Cesenatico. Cuando están listos, los invertebrados son trasladados mar adentro y liberados cerca de arrecifes submarinos donde el equipo ha instalado refugios artificiales de cemento y arcilla.
Desde junio se han liberado entre 80.000 y 130.000 ejemplares —cifras reportadas por AFP y Scientific American respectivamente—, con la meta de duplicar ese número para finales de agosto. «Elegimos el pulpo porque, en estado salvaje, es un formidable depredador de crustáceos», indicó Antonio Casalini, uno de los investigadores del proyecto.
Davide Sanulli, pescador y productor de mejillones de 64 años que colabora con el equipo universitario, describió el impacto del cangrejo azul en las zonas lagunares frente al delta del río Po: «Ha causado una masacre». Sanulli señaló que el crustáceo «se come de todo, incluidas las almejas jóvenes que están en el fondo marino».
Límites y alternativas
El propio equipo reconoce que el pulpo común no suele habitar las aguas cálidas y arenosas de las lagunas donde el cangrejo causa mayores daños, por lo que su impacto allí sería mínimo. Otros expertos han sugerido que la lubina podría ser más eficaz, y los investigadores también estudian el uso de anguilas, grandes consumidoras de huevos de crustáceos, como complemento.
A pesar de esas limitaciones, Casalini afirmó que si el proyecto piloto se ampliara a mayor escala podría contribuir a limitar la población del invasor. Pietro Emmanuele, otro investigador de la Universidad de Bolonia, precisó que una sola hembra de cangrejo azul pone millones de huevos, la mayoría de los cuales eclosionan, por lo que capturar incluso una hembra ya supondría una diferencia.



