La visita del presidente chino, Xi Jinping, esta semana a Washington llega en un momento en que el desarrollo de la inteligencia artificial (IA) avanza cada vez más rápido y amenaza la capacidad de las dos grandes potencias de controlar su uso beneficioso.
Washington lidera los avances y Pekín trata de sobreponerse a las restricciones que limitan su acceso a los chips más avanzados para ponerse a la altura de las empresas estadounidenses.
Los riesgos y la gobernanza de la IA será uno de los asuntos principales que abordarán Xi y Trump, que tienen previsto reunirse este jueves en la Casa Blanca.
Por el momento, la parte china no ha respondido a la propuesta estadounidense de crear un mecanismo de notificación de incidentes relacionados con la IA, aunque sí reconoció que el asunto se abordó en las conversaciones mantenidas el domingo en Nueva York.
La agencia estatal Xinhua señaló que el viceprimer ministro chino He Lifeng y el secretario del Tesoro de EEUU, Scott Bessent, dialogaron sobre cuestiones de IA y que ambas partes prevén mantener el contacto, pero no hizo referencia al citado mecanismo ni ofreció detalles sobre su posible funcionamiento.
Por su parte, Bessett indicó que fue «muy exitoso» y que los contactos sobre la IA seguirán para evitar amenazas con los modelos más avanzados.
«Consideramos que, al igual que con cualquier actividad transfronteriza, es fundamental pasar de la opacidad a una mayor transparencia entre las dos principales potencias mundiales en IA», afirmó el secretario del Tesoro estadounidense a los medios el domingo.
Desarrollo con seguridad
El tema de la seguridad en el desarrollo de la IA se ha puesto en el centro de la relación bilateral por la posibilidad de que los modelos más avanzados puedan escapar del control humano y realizar ciberataques, después de que varias pruebas de modelos de Anthropic, OpenAI y Google escaparan de los entornos de prueba.
Razón por la que este mes los máximos responsables de laboratorios punteros como Dario Amodei (Anthropic), Sam Altman (OpenAI), Elon Musk (xAI) y Demis Hassabis (Google DeepMind) han abogado por ralentizar el ritmo de desarrollo del sector para permitir que las salvaguardas alcancen el ritmo de la tecnología.
Una propuesta escrita por Amodei contempla una coordinación entre las empresas para pactar estándares comunes de seguridad y topes al avance descontrolado, respaldados por mediación institucional y excepciones a las normas antimonopolio, además de blindar las cadenas de suministro de semiconductores para impedir filtraciones tecnológicas a Pekín.
El presidente de EE. UU., Donald Trump, que ha repetido en varias ocasiones que «es un engaño la idea de que la IA se vaya a apoderar del mundo, destruir a la humanidad y causar todo tipo de males» y que EE. UU. aventaja a China en la carrera de la IA, anunció este sábado que creará una ‘Fuerza de IA’ y nombrará un ‘zar’ para evitar «las malas prácticas».
Pekín y Washington ya acordaron durante la visita del presidente de EE. UU., Donald Trump, a China el pasado mayo establecer un canal intergubernamental sobre IA, aunque esta vía había avanzado hasta ahora con lentitud.
Un sistema de notificación de incidentes supondría el primer instrumento operativo surgido de ese compromiso y permitiría comunicar episodios graves o aclarar su origen antes de que fueran interpretados como una acción deliberada de la otra potencia.
Jing Qian, vicepresidente de Asia Society y director gerente de su Centro para el Análisis de China, sostuvo en el portal ChinaFile que «la cooperación actual no puede descansar en una confianza estratégica que no existe», pero sí en «una vulnerabilidad compartida para construir previsibilidad: compromisos limitados, reglas claras y mecanismos de notificación».
Esa previsibilidad, señaló, no equivale a confianza, aunque puede contribuir a superar gradualmente las sospechas entre ambos países.
Ese planteamiento podría encajar con el modelo regulatorio chino, que busca reforzar el control humano y las salvaguardas durante el uso de la IA sin limitar la capacidad de los modelos, la potencia de cálculo o el ritmo de desarrollo.
Sin embargo, Pekín rechaza que la gestión de riesgos se utilice para consolidar la ventaja tecnológica estadounidense.
Supremacía tecnológica
Un comentario difundido este sábado por Xinhua calificó una posible pausa global de «injusta y poco realista» mientras Estados Unidos mantenga su superioridad en capacidad de cálculo y algoritmos, y sostuvo que deberían ser las grandes compañías estadounidenses las primeras en reducir el ritmo.
La confirmación china, la designación de interlocutores o una primera definición de los incidentes que deberían notificarse representarían avances concretos; por ahora, Pekín solo ha comprometido la continuidad del diálogo.
La visita de Estado del presidente de China, Xi Jinping a Washington permitirá comprobar si China acepta convertir la propuesta de Bessent en un mecanismo bilateral.
Altman, el director ejecutivo de Nvidia, Jensen Huang, y el exdirector ejecutivo de Apple y actual presidente de su junta directiva, Tim Cook, tienen previsto asistir a una cena de Estado en la Casa Blanca junto Xi Jinping, según los medios estadounidenses.
Trump insistió este lunes, antes de la llegada de Xi, que no frenará el crecimiento de la IA: «Ahora llevamos la delantera frente a China y al resto del mundo, ¡y voy a mantener esa posición! No voy a frenar el crecimiento de algo que será más grande que la Revolución Industrial o que Internet mismo», dijo.

