Argentina supera una dura prueba ante Austria con gol y sello de Messi

Escrito el 22/06/2026

Lo que parecía que sería una continuación de la fiesta tras la contundente victoria por 3-0 ante Argelia, terminó convirtiéndose en una auténtica batalla táctica. La Selección Argentina sufrió más de la cuenta ante una Austria asfixiante, pero la jerarquía de sus figuras apareció en los momentos clave para rescatar un triunfo tan trabajado como valioso.

Un planteamiento que ahogó a la Albiceleste

Desde el pitazo inicial, el libreto de Austria quedó clarísimo: presión alta, líneas sumamente juntas y una marca pegajosa. El conjunto europeo descifró los circuitos de juego argentinos, bloqueando sistemáticamente cada intento de pase entrelíneas y evitando que los mediocampistas lograran conectar jugadas de peligro con fluidez.

La frustración empezó a merodear el estadio cuando el partido se tornó trabado y rústico. La tensión máxima llegó promediando la primera mitad: tras una falta en el área austríaca, Lionel Messi falló un penal que estiró el drama y agigantó el muro defensivo rival.

La redención del «10»

Sin embargo, los genios no se deprimen. Al minuto 38, tras una rápida sucesión de pases que por fin logró descolocar a la defensa europea, llegó la jugada de la ventaja. Un pase preciso dejó al capitán con el espacio justo; Messi solo tuvo que dar el toque final, certero y sutil, para mandar la pelota al fondo de la red y desatar el desahogo argentino.

El desahogo final en el descuento

En el complemento, Austria adelantó líneas y vendió cara su derrota, manteniendo el suspenso hasta el último suspiro. Argentina resistía, pero la ventaja de un solo gol dejaba el final abierto a cualquier sorpresa.

Minuto 90+4: Cuando el reloj agonizaba y el árbitro se preparaba para pitar el final, apareció la conexión de los históricos. Una brillante jugada colectiva entre Leandro Paredes y Lionel Messi desarmó por completo el retroceso austríaco, permitiendo la anotación del segundo gol definitivo.

Con el 2-0 final, Argentina respira. Aunque el funcionamiento colectivo estuvo lejos del brillo mostrado ante Argelia, la Selección demostró que también sabe arremangarse, sufrir y liquidar los partidos en el momento justo. Una victoria de esas que forjan el carácter de un equipo campeón.