La Supercopa Bantrab 2026 ya conoce a sus grandes protagonistas de la antesala por el título tras una jornada dominical cargada de dramatismo, remontadas y una cuota goleadora espectacular. Los estadios guatemaltecos vibraron con series de eliminación directa que se definieron con el corazón en la mano, dejando en el camino a favoritos históricos y encumbrando a los equipos más combativos.
El gran golpe de la jornada lo asestó el FC Santa Lucía Cotzumalguapa, que en un duelo de antología de cuartos de final dejó fuera al siempre peligroso Xelajú MC, sellando su boleto a las semifinales en el tiempo suplementario.
Los Jaguares rugen en la prórroga
El choque entre Santa Lucía y los Chivos de Xelajú MC cumplió con las altas expectativas de la afición. Tras noventa minutos de intensa batalla táctica que no alcanzaron para definir un ganador, el partido se extendió a los tiempos extras con el marcador al rojo vivo.
Fue en la prórroga donde los Jaguares sacaron a relucir su casta ofensiva y su mejor fondo físico. Con un definitivo 3-2, la escuadra luciana se impuso ante los altenses, desatando la euforia de su parcialidad y confirmando su candidatura al cetro de la copa.
Aurora FC impone su jerarquía y Antigua camina firme
La jornada también trajo sonrisas para el cuadro militar. Aurora FC ratificó su buen momento futbolístico al derrotar con un ajustado 2-1 al Deportivo Chiquimulilla. Los aurinegros supieron manejar los hilos del encuentro y capitalizar las opciones clave para asegurar su presencia entre los cuatro mejores del torneo de Copa.
Ellos se unen a la escuadra de Antigua GFC, que desde el sábado mandó un mensaje de autoridad al resto de competidores. Los coloniales no tuvieron piedad del combinado juvenil de Municipal R-19, propinándole una categórica goleada de 5-0 para avanzar caminando a la siguiente ronda.
Locura de goles en el último boleto
Mientras los clasificados celebraban, la última llave de la jornada ofrecía un espectáculo sin precedentes en el balompié nacional. Los representativos de Fraijanes y Nueva Santa Rosa escenificaban un partido de ida y vuelta que desafió cualquier lógica defensiva.
Al cierre de los primeros quince minutos del tiempo extra, el marcador registraba un insólito 4-4, reflejo de una batalla sin cuartel donde ninguno estaba dispuesto a ceder un milímetro, dejando la mesa servida para un cierre de tintes épicos por el último boleto a las semifinales.



