Tras su llegada a Torre de Tribunales, uno de los siete agentes de la Policía Nacional Civil (PNC) capturados rompió el silencio sobre el caso que investiga irregularidades y la presunta implantación de un arma de fuego.
La detención de los elementos policiales se originó tras la captura y posterior liberación de los hermanos Rigoberto y Daniel Zaqueo Choc Toz. Ellos había sido detenidos luego del asesinato del exfiscal Juan Francisco Solórzano Foppa y Gustavo Adolfo Aguilar Gamarro.
El elemento policial sostuvo ante los medios de comunicación que tanto él como sus compañeros siempre se han conducido con apego a las normativas vigentes. «Hemos sido respetuosos de la ley, conocedores de la ley, respetuosos de la ley enteramente», afirmó el agente al ser cuestionado sobre los señalamientos en su contra.
Señalamiento político: Al ser consultado sobre quién habría dado la orden o implantado el arma, el aprehendido aseguró que se trata de un «aprovechamiento político que existe ahorita actualmente», señalando dicha coyuntura como el trasfondo de su captura.
Fundamento legal: Al referirse al marco de sus actuaciones operativas, el agente remitió al artículo 156 de la Constitución Política de la República de Guatemala, indicando que este establece claramente las directrices de su labor.
Mensaje a la dirección de la institución
Durante el breve intercambio con la prensa, el policía detenido aprovechó para enviar un mensaje a la cúpula de la institución policial. Al ser interrogado sobre qué solicitaría al director de la PNC (David Custodio Boteo), el agente respondió enfáticamente: «Que sigan combatiendo la criminalidad organizada».
Asimismo, insistió en que el proceso responde a factores ajenos a su labor institucional y reiteró que los uniformados detenidos rechazan los señalamientos de abuso de autoridad y simulación de delito investigados por el Ministerio Público.

