Recomendaciones del Insivumeh por anomalía en el subsuelo en zona 16

Escrito el 19/08/2026

El Insivumeh trazó la hoja de ruta que las autoridades locales, técnicos y vecinos deben seguir para monitorear la evolución del terreno.

Frente a la inquietud provocada por los retumbos y la reciente detección de una anomalía en el subsuelo de Hacienda Real, zona 16, la atención no solo se centra en el origen de las vibraciones, sino en el plan de acción técnico para prevenir riesgos.

Aunque el hallazgo del ente científico se realizó en esta colonia, vecinos han reportado haber sentido las vibraciones del suelo en otros residenciales del sector, como San Isidro.

El Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh) trazó la hoja de ruta que las autoridades locales, técnicos y vecinos deben seguir para monitorear la evolución del terreno.

1. Control en superficie: Vigilancia activa de fisuras y asentamientos

La primera línea de defensa es la observación constante. El ente científico enfatiza que se debe mantener un seguimiento periódico y riguroso a los agrietamientos y asentamientos en el sector, en coordinación con las autoridades locales y los encargados de la zona.

  • Objetivo: Detectar a tiempo si surgen nuevas grietas o si las condiciones del terreno cambian.

  • Acción clave: Si se registra un crecimiento acelerado en los hundimientos o fisuras, el reporte debe ser inmediato para activar protocolos de prevención.

2. Geotecnia de ladera: Evaluar la inclinación y la humedad

Los retumbos no solo dependen del punto donde se sienten; el comportamiento de los taludes y laderas aledañas es determinante. El Insivumeh señala la necesidad de un estudio técnico específico en las laderas del sector.

  • Variables a medir: La capacidad de cohesión del suelo, la inclinación de la pendiente y, principalmente, la acumulación de agua y humedad en el subsuelo.

  • Resultado esperado: Confirmar si los hundimientos actuales están provocando desplazamientos de tierra y definir barreras o intervenciones mecánicas para frenar el movimiento.

3. Profundizar el diagnóstico: Más allá del radar

Aunque la inspección con Radar de Penetración Terrestre (GPR) detectó una alteración entre los 1.4 y 2.4 metros de profundidad, la institución advirtió sobre sus limitaciones físicas: la precisión de esta tecnología disminuye conforme aumenta la profundidad.

  • Diagnóstico real: La anomalía actual no es concluyente para catalogarse como una gran cueva o caverna.

  • Paso a seguir: Si los asentamientos o las grietas continúan avanzando, será indispensable realizar estudios geofísicos y geológicos complementarios de mayor alcance para entender con precisión qué está sucediendo en las capas más profundas de la zona.